7 de julio de 2009

Naipes de arena

Decir que vivir la vida es como estar encima de un castillo de naipes o de un castillo de arena, no es la mejor apuesta para optar al premio al mejor utilizador de símiles del condado. Quien más quien menos se habrá sentido así alguna vez en la vida, a expensas de que un golpe de viento derribe nuestros cimientos. O no.
Algunos trucan la estructura con pegamento. O directamente construyen sobre una pirámide de hormigón armado.
Otros apuntalan sus castillos con los naipes de otra persona. Algunas veces esos naipes dan consistencia, pero otras hacen que el castillo se hunda por exceso de peso.
Hay personas que se desenvuelven a la perfección sin retocar la construcción. Se encuentran cómodos sabiéndose a merced del viento, como el equilibrista caminando sobre el alambre, que llega a disfrutar del vértigo de los dos abismos que se precipitan a ambos lados de la cuerda.
Y claro, luego está el nivel al que se produzca el desastre, porque no es lo mismo que se caiga una carta de la base que una de las de arriba, no es lo mismo que se desmoronen las almenas o que la arena se desprenda grano a grano. La altura y la calidad de la caída son bien diferentes. Sobre todo la capacidad de reacción, de aprendizaje; de reconstrucción.
Como casi siempre, no pretendo nada escribiendo estas líneas. Se están sucediendo solitas en una suerte de escritura automática. Me reconozco en ellas, eso sí.
Pero todo, hasta lo automático (o sobre todo, lo automático) tiene un porqué. Esta mañana he conseguido desenmarañar un par de ideas que estaban demasiado enredadas y que le restaban fuerza a la novela corta que estoy escribiendo. Esto no quiero decir que el camino esté expedito, pero sí que puedo coger carrerilla de nuevo para enfrentarme a la siguiente maraña que, sin duda, aparecerá en uno u otro capítulo. Y nada más dar con la solución he recordado que hace apenas dos o tres semanas pensé muy seriamente en dejar de escribir. Una ráfaga de viento acertó en varios de los naipes que me sostienen. No los hizo caer, pero sí vibrar con fuerza. Arriba lo viví como un auténtico terremoto. De repente, escribir no era una necesidad sana, ni un tercer pulmón, ni una manera de expresarme ni de pensar en alto. Descorazona la falta de oportunidades editoriales y el anonimato al que te obligan, sí, pero eso nunca hará que deje de escribir. El que deje de hacerlo porque las editoriales no le quieren, se ha equivocado de vocación. ¿Razones? Varias y ninguna. Es la segunda vez que me pasa. La primera estuve siete años sin escribir una sola línea. Esta vez, apenas una semana.
El viento está calmado, la estructura está quieta, pero sé que los naipes no se han quedado en el mismo ángulo en el que estaban, y que el desequilibrio ha ganado terreno, lo cual no tiene por qué ser necesariamente malo. Simplemente tendré que cogerle todavía más gusto a la sensación de vértigo.
Estoy pasando por una etapa intimista, que no secreta. Esto es un aviso para navegantes (navegastes blogosféricos). Jamás escribo en mi blog para divertir, pero tampoco me gusta aburrir, así que entenderé que más de uno/a se tome unas largas vacaciones zurdas. Y que conste que no busco con esta entrada comentarios de ánimo ni nada parecido. No busco nada. Excepto escribir, con lo que eso conlleva. Ahora sí.
Besitos/azos para todos y todas.

19 comentarios:

Irreverens dijo...

Pues a mí este tipo de disquisición personal me resulta interesante: o bien me reconozco en ella, o bien me ayuda a aprender de quien la escribe.

Y ya de paso, empatizo con él o ella.
:)

[En cuanto al vértigo... debo confesar que a mí me atraen los abismos.]

Alena.Collar dijo...

No solo vértigo, sino verdadero vendaval a veces se viene encima. Y tiembla ( si solo fuera temblar, es que a veces se cae) todo el edificio. Dímelo a mí...
A veces la vida es muy puta, sin perdón. O como diría Vallejo: "hay golpes en la vida, yo no sé...".
No te voy a dar ánimos; prefiero decir que acompaño días aunque sea virtualmente, y que me gusta mucho leerte.

Jovekovic dijo...

Enviarlo todo a tomar viento es muy de los que escribimos con mayor o menor regularidad.Las grandes editoriales son una mierda, pero siempre puedes encontrarte a tres locos que te publiquen un libro por la patilla, o por la pasión hacia los libros y la literatura. Créeme, sé de lo que hablo, ¡ escribe, coño!

Angel dijo...

Hola!
pues a mí sí que me ha gustado el símil de los naipes. Es más me parece muy bueno.
El objetivo de escribir no debe ser publicar, sino escribir. Y si luego se publica entonces ya es la leche. Es verdad que se publica mucho, pero sin sensibilidad ninguna y con un criterio más comercial que artístico. Es una mierda. Pero tú sigue, que lo haces fenomenal. Y si no, que se jodan.
Yo acabo de publicar, un golpe de suerte, pero como ha dicho alguien aquí, hay editoriales modestas que sí publican a escritores no conocidos. ¡Ánimo!
Ángel

Belén dijo...

Quésusto, tío... he visto el blog negro:S

Siempre, desde que empecé a leerte, querido mío, de esto hace ya tres años, te he sentido muy cercano, mucho.... tanto que muchas veces creía que hablabas de mi...

Se lo que se siente cuando quieres tirarlo todo por la borda... pero al final no lo haces vete tu a saber porqué... y me alegro, porque me gustas tanto que tu pérdida sería de las que me tocarían muy mucho...

Mil besos

iván dijo...

Si no buscabas comentarios de ánimo me parece que vas a acabar inundado... :)
Coincido con Irre: me gustan este tipo de escritos. Tiene algo mágico el dejarse llevar por las manos mientras que tu cabeza sencillamente se deshilacha convirtiendo en tejido las letras escritas sobre el papel (o el ordenador, que estamos en el S. XXI). Se vierte nuestra personalidad, nuestros miedos, y eso es algo que nos hace humanos. Al fin y al cabo el mundo no es una línea recta. Y si no hubiera fosos tampoco existirían las manos que nos sacasen de él.
¿Ves lo que pasa? Al final siempre contagias...
Un saludo!

Jesús García dijo...

¿Quien dijo aquello de...? "Encendanmos una luz para que brille la oscuidad" no sé. Ni tampoco recuerdo si era así.

A veces los naipes o la arena se desmoronan y nos hacen entrar en un estado de ingravidad, pero hasta de eso hay que sacar partido. Y tú lo haces muy bien.

Un saludo

David dijo...

si si, muy bonito lo de los naipes y tal y tal... pero si te metes en una partida clandestina de poker... ahhh majete, majete, aqui no jugamos por jugar... aqui se apuesta y las apuestas son muy altas...

Me debes 3 garbanzos y 4 gusanitos.... y te aviso que tengo poca paciencia!!!!

NÚRIA dijo...

Mariano es más jodido que los naipes se desmoronen con una ola de mar y de eso, por el momento no tenéis, no? en Madrid? Así que tranquilo que no se mojan ( ni acartonan )y puedes volver a montar el castillo de naipes siempre que te apetezca...Felices Vacaciones!

P.D.: Yo si espero no aburrirte/ros con mis comments...

Amando Carabias María dijo...

Pues por las trazas, parece que andamos con las mismas divagaciones, así que te digo lo mismo que me digo: sigue. No hay otra, amigo, no hay otra. Y si se nos cae el castillo y cuando lo alecemos nuevamente, naipe a naipe, en vez de castillo sale chabola, pues chabola, y que sea cómoda y... que tenga mesa para escribir.

Wen dijo...

Yo ultimamente estoy un poco obsesionada con el tema de escribir tb y es verdad que me genera más frsutración y obsesiones que alegrías... y aun así no me lo quito de la cabeza... como si fuera una cosa biológica básica.
Me alegra que no lo dejes,no creo que estés hecho para no escribir Mariano.... y aunque es difícil, a veces la falta de pretensiones o metas alivia mucho y previene contra la frustración y el cansancio. O eso dicen los budistas creo.
Un besote.

leo dijo...

Bueno, pues eso: tú escribe, que aquí te acompañaremos lo mejor que sepamos. Son sólo rachas, Zurdillo: todo pasa.
Un abrazo muy grande.

Raquel dijo...

Ese vértigo creo que es esencial.

Alberto G. dijo...

¿Y qué es este blog sino la saciedad plasmada de dar una salida a lo que sientes? Se te ve a la legua, disfrutas escribiendo,sencillamente porque estás en tu salsa.
Soy Alberto, de la presentación del libro de Daniel. Me gusta tu blog, y aprovecho para felicitarte por tu relato del libro "relatos a cuatro manos" el cual me proporcionó Carlos gustosamente. Me gusta este lugar, si, y he venido para quedarme. Un abrazo muy fuerte, y vigila que no caigan las ilusiones que sostienen tus naipes, porque merece la pena que las conserves. ;)

Libélula dijo...

"como el equilibrista caminando sobre el alambre, que llega a disfrutar del vértigo de los dos abismos que se precipitan a ambos lados de la cuerda"

No tengas miedo de que el desequilibrio gane terreno...igual desde él divisas otras emociones.

A mí...me encantas.

Un besito desde los charcos.

Raúl dijo...

Mal de muchos consuelo de gilipollas. Así que no te voy a decir aquello de "tranquilo, que no eres el único al que le pasa o le ha pasado".
Cada perro, que se lama la suya, que dijo aquel.
Abrazos, Mario.

Raúl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alice Springs dijo...

Me atraen irremediablemente los abismos... y, como llevas la escritura en la sangre, y la sangre fluye sin cesar por el organismo, siempre renovándose aunque en esencia sea la misma... no hace falta que te diga más.
Me gusta leerte, leches.
Besicos de limón

ipecan dijo...

La vida es como un océano cuyas agua a veces están tranquilas, en otras con pequeña marejadillas o incluso con fuertes tempestades.

Cuando llegan esos vaivenes tenemos que prepararnos para soportarlos como podams.

Lo importante es que si caemos, volvamos a levantarnos, encontremos fuerzas y no desistamos.

Por eso si la literatura es uno de los pilares fundamentales de tu vida, no dejes de escribir. Si estás desanimado, descansa y tómate tu tiempo para luego reiniciar tu labor, porque tus letras traspasan tu cuaderno y se expanden por la red.

un saludo.