22 de abril de 2013

El Zurdo en la Noche de los Libros


17 de abril de 2013

La dieta de la hipoteca de la doctora CosPedal

La endocrina CosPedal, especialista en nutrición, nos da pistas sobre cómo catalogar este año a los veraneantes que luzcan sus cuerpos por las playas del litoral íbero:
-los gordos sebosos serán los perroflautas, antisistema, filoetarras, neonazis y guerracivilistas que prefieren comerse un buen chuletón antes que pagar religiosamente su hipoteca.
-los delgaditos, que dios los tenga en su pensamiento y que les proteja durante muchos años, serán los buenérrimos votantes del PP que, por no dañar la economía patria, sustentada sobre esos organismos de beneficencia que son los bancos, pasarán el día a base de chuscos de pan duro y agua de las alcantarillas con tal de no faltar al deber sacrosanto de pagar mensualmente su hipoteca.

11 de abril de 2013

Lo trascendente

El peral de la linde, abandonado a su suerte por casi yermo, comenzó a dar manzanas el día que se enteró de que Newton había descubierto la ley de la gravedad bajo un manzano. Espero unas semanas y, visto que el cambio no le reportó la atención deseada, decidió dar higos convencido de que los ladronzuelos del pueblo no le defraudarían.

(Proverbio chino o micro zurdo o viceversa).

10 de abril de 2013

Cada vez quedan menos semáforos libres

Lugar: un semáforo cercano a mi casa.

Momento: el semáforo se pone en rojo.

Personajes: dos malabaristas.

Acción: hacen malabares con bolos y monociclos.

Razón: ganar dinero.

Fundamento: para ganarse la vida es lo que mejor saben hacer y/o es con lo que más se divierten y/o les sirve para practicar su profesión.

Reflexión: no se pierde nada por intentarlo y/o no tengo nada mejor que hacer.

Reacción: rescato una silla de tijera del trastero, compro una libreta y un bolígrafo, busco un semáforo libre de malabaristas y espero a que se ponga en rojo. Cuando lo hace me siento en la silla de tijera rescatada del desván en mitad del paso de cebra y con mi bolígrafo nuevo escribo en mi libreta nueva pasajes de mi próxima novela.

Objeción: es improbable que algún conductor me dé una moneda por verme escribir pasajes de mi próxima novela en mi libreta nueva con mi bolígrafo nuevo sentado en mitad del paso de cebra en la silla de tijera rescatada del desván, así que será difícil que me gane la vida en este semáforo libre de malabaristas.

Réplica: pues como ahora, que difícilmente me gano la vida, pero al menos escribiré con regularidad, aunque sea la que me permita la luz roja.

Ruego: si alguna vez os paráis en un semáforo y veis a un escritor escribiendo en medio de un paso de cebra, sentado en una desvencijada silla de tijera, con una libreta y un bolígrafo reluciente, dadle algo, aunque sea ánimos.

27 de marzo de 2013

Desmanes

Se me cae todo de las manos. Desde hace unos meses. No debería de sorprenderme porque aunque me hiciera el despistado lo estaba esperando. Ya lo vi en mi padre y me cuentan que también lo vi en mi abuelo. De él los recuerdos se reducen a lo que puedo entresacar de las fotos en las que aparezco de muy niño a su lado.

            Debería de estar preparado, lo sé, pero no tengo edad para que las cosas se me caigan de las manos. Y al médico sólo le falta pedir la prueba del carbono 14 porque el resto me las ha hecho todas y ha descartado cualquier tipo de anomalía en mi sistema nervioso. Ni rastro de deficiencia mecánica alguna. Lo mismo que le dijeron a mi padre. Lo mismo que me cuentan que le dijeron a mi abuelo. El número de pruebas diagnósticas ha aumentado de generación en generación pero el resultado es el mismo. Las cosas se nos caen de las manos porque sí.

            A pesar de la falta de evidencias científicas todo el mundo me cree. Excepto mi mujer. No puede evitar mirarme con recelo. Está embarazada de ocho meses y es incapaz de olvidar que yo no quería tener hijos.