Sí, ya sé por qué me miras tan fijamente. Algo ves en mí diferente pero no sabes lo que es…
¿Las gafas…? Descartadas, son las mismas desde hace unos seis años (pero por poco tiempo).
¿El pelo…? Tampoco. Un pelín más largo, alguna cana más, cinco pelos menos por día, pero la misma melena desde hace un lustro (pero también por poco tiempo).
Venga, no desesperes…
¿Un pelín menos de tripita y un poquitín más de brazo? Puede, pero casi imperceptible, porque uno ya tiene una edad y el ejercicio cunde poco.
¿Las gafas…? Descartadas, son las mismas desde hace unos seis años (pero por poco tiempo).
¿El pelo…? Tampoco. Un pelín más largo, alguna cana más, cinco pelos menos por día, pero la misma melena desde hace un lustro (pero también por poco tiempo).
Venga, no desesperes…
¿Un pelín menos de tripita y un poquitín más de brazo? Puede, pero casi imperceptible, porque uno ya tiene una edad y el ejercicio cunde poco.
No, no es eso lo que ves diferente…
¿Que te rindes? ¿Tan fácil? Venga, va, que te doy unas pistillas… Escritor, zurdo…
¿Que te rindes? ¿Tan fácil? Venga, va, que te doy unas pistillas… Escritor, zurdo…
¿Todavía no? Bolígrafo, tinta…
¡Bingo! Sí, vuelve a mi dedo anular izquierdo el manchurrón de tinta azul que durante tantos años me acompañó. Que sí, que sí, que me lavo todos los días al menos una vez, que la explicación no tiene que ver con mi higiene.
La razón es que he vuelto a escribir a mano, y bien es sabido que los zurdos nos llevamos la tinta puesta al pasar por encima de las palabras recién escritas. ¿Decepción entre la concurrencia? Puede, pero el que, como yo, tenga una relación estrecha entre la creatividad y el bolígrafo/lápiz entenderá el calado de la mancha.
¡Bingo! Sí, vuelve a mi dedo anular izquierdo el manchurrón de tinta azul que durante tantos años me acompañó. Que sí, que sí, que me lavo todos los días al menos una vez, que la explicación no tiene que ver con mi higiene.
La razón es que he vuelto a escribir a mano, y bien es sabido que los zurdos nos llevamos la tinta puesta al pasar por encima de las palabras recién escritas. ¿Decepción entre la concurrencia? Puede, pero el que, como yo, tenga una relación estrecha entre la creatividad y el bolígrafo/lápiz entenderá el calado de la mancha.
Múltiples motivos habían reducido mi escritura al teclado del ordenador, casi todos relacionados con la maldita gestión del tiempo; del poco tiempo para ser exactos. No me quejo, de las techas han salido muchos de mis últimos relatos y casi todas las entradas de este blog, pero echaba de menos el tacto de los trazos, el olor de los fonemas y, sí, el manchurrón de tinta, ese tatuaje intermitente, que me anima a intentar saltar al renglón siguiente, por mucho vértigo que a veces dé.
Un abrazo zurdo para todos y todas.
Un abrazo zurdo para todos y todas.

