17 de abril de 2012

Grietas


Quien puso mamparas en el Viaducto como medida disuasoria sabía del suicidio lo que yo de nanotecnología.
   Samu eligió la madrugada para acudir a su cita con el kilómetro cero de los suicidas en Madrid. No quería tener que enfrentarse a ningún buen samaritano que le conminara a abandonar su propósito.
  Ya había estado allí varias veces antes para tomar medidas, calcular trayectorias y definir diferentes alternativas. Su escasa altura y unas articulaciones devastadas le impedían ni plantearse trepar las mamparas. Sin duda era un problema importante, pero no lo suficiente como para haberle hecho desistir.
  Llegado el momento se situó en el punto exacto. De su bolsillo sacó la carta de despedida que había tardado tanto en redactar. Respiró hondo buscando el impulso decisivo.
   Rompió la carta en tantos pedazos como fue capaz y fue colándola trozo a trozo por la estrechísima rendija que dejaban las mamparas entre sí. La transparencia del cristal le permitió contemplar la lluvia de letras cayendo desde el Viaducto a un asfalto acostumbrado a caídas más contundentes.
  Una vez que toda la carta yació espolvoreada en la calzada, Samu regresó a casa aliviado porque todo había salido según lo previsto. Sonrió al recordar cuando descubrió la grieta en la supuesta barrera infranqueable. La vida no había cesado de encontrar las suyas y esa era su humilde revancha.
  Samu se durmió esa noche convencido de que, sin duda, habría formas más espectaculares de suicidarse, pero pocas tan definitivas como la que él había elegido.

5 comentarios:

Wen dijo...

Qué apropiado este relato....

Anita Dinamita dijo...

Todo tiene grietas, hasta el suicidio, hasta las notas de suicidio.
Me gusta mucho como te deleitas en cada paso.
Un abrazo

Mita dijo...

¿Puedes llevar unas flores por mí al cementerio de Fuencarral para un tocayo tuyo?

http://www.eduardoharotecglen.net/blog/archives/1931/04/sobre_la_tumba.html

Besos

Mita dijo...

Es que lo del suicidio me ha recordado a Larra. Enhorabuena por todos los nuevos libros que estáis editando.
Besos

Kum* dijo...

Deliciosamente escrito, delicioso el final.

Como dijo Buenaventura Cuerda de la Soga, "El suicidio es la valentía de los cobardes".

Besos payasos.