23 de octubre de 2011

Casualidad


No es casualidad que aquella maceta cayera desde un quinto piso en mitad de la cabeza del señor Fernández.
No es casualidad que la señora Fernández empujara sin querer la maceta con su generoso culo al girarse en la pequeña terraza para regar la hierbabuena justo en el preciso momento en que su marido daba marcha atrás para subir a su casa porque se había olvidado el móvil.
Casualidad es que esa maceta fuera manufacturada por el alfarero Rodríguez antes de ser amante de la señora Fernández y vendida al matrimonio por la dependienta Pérez, de Floristerías Pérez, antes de acostarse por primera vez con el señor Fernández.

Y recordad que también me podéis en twitter: http://twitter.com/#!/marianozurdo

7 comentarios:

Alena. Collar dijo...

Leche!...

Amando Carabias María dijo...

A este matrimonio no se le puede acusar de no tener los mismgos gustos.

jairo F.Quindós dijo...

Curiosa casualidad...

L.P dijo...

Fatalidad y casualidad van unidas en este micro. Muy bueno.

b7s
L.P.

Expediente X dijo...

Maldita casualidad...

Tropiezos y trapecios dijo...

Casualidad se le queda corto. Siempre me he preguntado cuántas casualidades de este tipo, tan perfectamente hiladas ocurren a nuestro alrededor sin que podamos darnos cuenta.

Un abrazo.

Ehse

Irreverens dijo...

¡jojojojoo! Justicia cósmica, lo llama un amigo mío.
:D