27 de febrero de 2010

Miscelánea zurda

Saludos
Hacía tiempo que lo quería hacer pero yo soy mucho de ir postergando las cosas hasta el infinito. Quería saludar a todos mis lectores anónimos, esos que me leen con fidelidad desde hace tiempo sin comentar jamás. Antesdeayer mismo volví a ver a una buena amiga con la que hacía años que no coincidía, y me dijo que sabía de mí por mi blog, porque me leía de vez en cuando. Al ratito un amigo me dijo que una amiga suya de Galicia también me leía a raíz de que él le regaló una “tinta azul de la memoria”. Pues eso, que un saludo cálido para todos vosotros (y también para los que os manifestáis a diario, hombrepordios…).
Cuba
Independientemente de ideologías pretéritas o actualizadas, de previsiones de futuro sobre qué pasará si cae o no el régimen castrista, de debates sobre bloqueos y guantánamos, de educación y salud universalizada y de calidad, lo que ha pasado con Zapata es intolerable y la reacción de Raúl Castro, nauseabunda. En el caso de Cuba, demasiado a menudo, se confunden sentimientos.
Haití
Solemos dedicar mucho tiempo a denunciar que las desgracias como las de Haití nos conmueven unas horas y después las olvidamos. Gastemos también energías en resaltar las iniciativas que intentan seguir colaborando con todas las zonas desvastadas por cualquier tipo de catástrofe. Yo hoy resalto la iniciativa de Saramago que podéis leer en su cuaderno, y os invito a comprar esa edición especial de “La balsa de piedra” en cualquier librería, que además es un gran libro. No desconfiéis pensando que alguien de la cadena se lo llevará crudo. Yo constato que al menos los libreros no nos llevamos nada por vender este libro. Y ojalá que vendamos muchos.
Proyecto literario
Ando enfangado poniendo el punto y final a una novela corta que ni siquiera sé si moveré por las editoriales. Es un proyecto más personal, más de ejercitar las teclas que otra cosa, porque no tengo tiempo para embarcarme en las dos novelas que tengo en mente (el casting de mecenas sigue abierto). Cuando lo acabe (que no sé cuándo será porque, como decía, tengo menos tiempo que uno que tenía poco) la novelilla pasará a manos de mi selecto grupo de lectoras y ellas serán las que decidirán si merece la pena intentarlo o si es mejor que repose en el cajón de los intentos fallidos.
Un abrazo zurdo para todos y todas

22 de febrero de 2010

Madeira

Estuve en Madeira hace unos años. He estado intentando recordar la fecha exacta pero, tras varios esguinces en el hipocampo, he decidido que el dato tampoco era relevante para lo que voy a contar.

Fui al Congreso Hispano-Luso de Psicología del deporte como ponente, y fue un viaje muy especial porque allí prácticamente me despedí de mi profesión. Tras muchos años de luchar contra demasiados elementos (entiéndase elementos como sujetos humanos) decidí abandonar la psicología y, por suerte, pude hacerlo por la puerta grande, presentando un trabajo práctico que tuvo bastante éxito y colaborando en un taller de mi amigo (y magnífico psicólogo al que desgraciadamente he perdido la pista) Eugenio sobre habilidades terapéuticas del psicólogo en la primera sesión (tanto o más exitoso el taller que mi ponencia).

Tras ese congreso di un par de bandazos más y uno de ellos me llevó poco a poco a donde estoy ahora. Siempre me quedará la espinita de haber tenido que abandonar una profesión que me apasionaba y para la que creo que tenía cualidades, pero mirar hacia atrás produce tortícolis, a menos que se mire el pasado en un espejo benevolente, que es lo que intento yo.

El caso es que estuve en Madeira y, por todo lo dicho, tengo un recuerdo muy especial de esa isla. Por todo eso y porque es una isla preciosa, con acantilados estremecedores, con una flora salvaje que crece por todas partes, con unas obras de ingeniería impresionantes que permiten cruzar la isla desde todos los puntos cardinales (aunque para el que le guste conducir le recomiendo que la bordee).

Madeira es cuesta arriba. Y lo que es peor para la lluvia, cuesta abajo. Yo viví una lluvia torrencial bajando del pico más alto en coche. Madeira es un cono con un ángulo de pendiente escalofriante.

Curiosamente, a escasos 40 kilómetros, está Porto Santo, una isla mucho más pequeña. Y digo curiosamente porque cuando yo estuve llevaban años de sequía.

Ahora que el dios de la lluvia llora sobre Madeira me han venido muchas imágenes de este viaje. Y el recuerdo de otro que tengo pendiente desde hace meses.

Sólo quería recordar Madeira con la esperanza de que nos acordemos de ella o de Haití durante mucho tiempo (y que no olvidemos Irak, por poner un ejemplo). Perdón por la moralina.

20 de febrero de 2010

Hasta siempre Ariel...

El 4 de ocubre de 2009 moría Mercedes Sosa y mi pequeño homenaje fue poner este vídeo de ella cantando "Alfonsina y el mar". Ahora ha muerto Ariel Ramirez, el compositor de esa canción, una de las más bellas escritas en castellano y muy ligada a mis noches de parranda. Vuelvo a poner la misma canción como homenaje a Ariel. De las miles de versiones que se han hecho de esta canción, estoy seguro de que entre las preferidas del compositor estaba la de la Negra.

Con un nudo en mi garganta,
con la piel de tu garganta...


15 de febrero de 2010

Mi paraguas asomado a la ventana, esperando a que escampe...

9 de febrero de 2010

Un pasito más

No sé si decir que casi “hace ya” o “hace sólo” dos años que escribí esta entrada. Y la razón de no poder decantarme por la rapidez o la espesura del tiempo es la misma, la cantidad de cosas que han pasado desde entonces.
Aquel día compartía con vosotros que abandonaba mi trabajo en el zulo para adentrarme en la aventura en la que ahora me hallo con el machete entre los dientes. Y con ello renuncié (y mira que no sabíamos la que se avecinaba…) a un trabajo indefinido, con un horario cómodo y un salario, digamos, digno.
Jamás me arrepiento de mis decisiones. Puedo lamentar unas cuantas de ellas, pero las asumo como propias, que es lo que son. Y, en concreto, no hay día que no celebre haber tomado ésta. Durante estos casi dos años de vida librera y editorial nos ha pasado de todo. Podríamos recurrir a la balanza como juez objetivo para dictaminar si ha merecido la pena, pero yo soy más de expectativas futuras que de fustigarme por lo negativo y subirme al pedestal de los éxitos.
Lo que sí que es cierto, es que hemos ido dando pasos (pasitos), muchos de ellos inesperados aun deseados. La librería se consolida muy despacio, tan despacio que a veces puede dar la impresión contraria (más a nosotros que a vosotros). La editorial se está abriendo hueco, gracias sobre todo al trabajo de los escritores y a la cogida de los lectores. Quién nos iba a decir que a estas alturas tendríamos ya diez títulos en el mercado y que ya están en capilla en undécimo y el duodécimo. Quién nos iba a decir que uno de los libros lo presentaría Juan Cruz (director adjunto de El País) y otro Arsenio Escolar (director del diario 20minutos).
Ahora damos otro pasito más, y presentamos el libro Estampaciones en una de las librerías más prestigiosas de Madrid, la Rafael Alberti. Y es un pasito más porque supone el reconocimiento de una labor bien hecha, pero lo que es mejor, el reconocimiento de que nuestros autores y sus obras merecen ese y otros espacios para darse a conocer, cosa tan poco común que no se suele dar.
Y no es una cuestión de querer aparecer en los papeles o en determinados escenarios. Creedme que no es un objetivo que nos hayamos marcado, pero, qué carajo, hace ilusión.
El que me conozca bien sabrá que no soy nada mitómano ni, más allá de mi ateísmo, idólatra. Es más, tiendo a desmitificar, a buscar fallas en esas personas que concitan tal entusiasmo. Quizás por ese punto de rebeldía que tengo. Seguro, por esos resquicios del sentimiento de inferioridad que aún no me he podido quitar, como esa leve sombra de caspa que ningún champú lograr evitar.
Esta tendencia a la desmitificación no es incompatible con la admiración, desde luego. Tampoco soy envidioso, la verdad. Los logros de los demás o suponen alegrías o retos para mí.
Resumiendo esta larga e innecesaria introducción, de las más largas que yo recuerdo, que quién me iba a decir a mí, hace apenas dos años (ahora sí “apenas”) que iba a presentar el libro de Alena Collar en la librería Rafael Alberti de Madrid. Y que eso, que será un placer compartirlo con aquel que se quiera pasar. Será el jueves 11 de febrero a las 19 horas.
Y aunque lo he disimulado muy bien con esta entrada (de nuevo autobombística y prometo no abusar), el protagonista no soy yo, sino, en este caso, la escritora y su obra.


4 de febrero de 2010

Abzurdez autobombística

Advertencia: Esta entrada es tan real como abzurda, irrelevante y autobombística.

Hallábame yo ayer tarde en La Clandestina, dónde si no, si sólo me falta dormir en el altillo de la librería, cuando entraron dos clientes. Con los tiempos que corren, esto ya de por sí sería noticia. Pero abandonaremos el tono dramático-financiero para centrarnos en la abzurdez propiamente dicha.
Mientras que uno de los dos clientes pululaba por las estanterías, otro acudió directo a una de ellas. Con los ojos desorbitados espetó un:
-¡Hostia!, por fin lo encuentro...
Cogió un libro, se acercó al mostrador y me dijo:
-Perdona, ¿no tendrás algún libro más de este autor? Es que me encanta y no encuentro nada más en ninguna parte...
-¿Qué autor es?
-Mariano Vega -dice mostrándome el libro.
Hete aquí que el libro que traía en las manos era Relatos metropolitanos y Mariano Vega soy yo.
Y así se lo dije:
-Tengo un par más, una novela y soy coautor de un libro con una novelita muy corta, es que Mariano Vega soy yo...
-¡No me jodas!

Y hasta aquí puedo leer. El resto queda en la intimidad entre el fan enfervorecido y el escritor de culto (entiéndase escritor de culto como aquel que, habiendo publicado, es imposible de encontrar en las librerías, de lo que se deduce que soy un escritor de culto de la leche).
No, si lo que no me pase a mí...

PD. Aprovecho para agradecer a todos los musos y todas las musas que me han regalado un montón de jugosos personajes en la anterior entrada. Que sepáis que todos los personajes se han reunido en cónclave y parece que están urdiendo ya un argumento...

2 de febrero de 2010

Casting de personajes y personajas

Queridos amiguitos y amiguitas de la cosa/causa zurda:
Muchas veces he puesto de manifiesto mi tendencia a jugar literariamente, o literariamente hablando, ya no lo sé bien. Me gusta ponerme retos para ejercitar la tinta o la tecla.
Estos días, después de terminar de corregir una novela corta y antes de ponerme a corregir un libro de microrrelatos, quiero atacar la última parte de una novela con la que llevo lustros (bueno, lustros mensuales, más que anuales). Y para coger carrerilla os propongo una cosa, que me regaléis personajes. La cuestión es sencilla: en los comentarios describid un personaje. Puede ser de lo más normal o de los más extravagante. Podéis caracterizarlo minuciosamente o dar unas simples pinceladas.
Con lo que salga intentaré escribir algo.
Si la cosa da para una entrada, la colgaré aquí, por supuesto.
Si la cosa sólo da para gurruños de papel, sacaré una foto de la papelera y la sacaré aquí, por supuesto.
Si la cosa acaba en algo más serio os pondré en los agradecimientos.
Y si la cosa acaba en algo más serio y exitoso os mandaré una postal desde el Caribe a cada uno de vosotros. ¡Y personalizada!
Ale, que al que le apetezca que se ponga a personajear. Y al que no, le invito a tirarme tomates...
PD. Para las mentes desatadas, que las hay, que os conozco, agradecería que se centraran en un único personaje, que no estoy yo para novelitas corales...