30 de junio de 2009

Reflexiones editoriales

Llevo ya unos añitos peleándome con las editoriales por diversas razones. Algunas veces como escritor (tengo una colección de calabazas que dejan en ridículo a cualquier mal estudiante) y otras como corrector-editor.
Ahora, y desde hace un año (a la vida le gusta jugar con este tipo de paradojas) estoy al otro lado. Ahora soy yo el editor y las luchas son otras. Ahora soy yo el que da calabazas y el que se deshace en justificaciones para darlas.
(Aclaro que probablemente debería escribir esta entrada en plural, pero es que yo soy un escritor de primera persona del singular y me encuentro más cómodo expresándome así.)
Durante este año he tenido la oportunidad de leer muchos manuscritos, de entablar conversaciones muy interesantes e instructivas con diferentes autores, desde primerizos hasta avezados (estos últimos, con diferente grado de éxito). Así mismo, he tenido la suerte de compartir experiencias, y sobre todo de aprender, con otros editores.
Prima la visión catastrofista. En todos los sentidos. La catástrofe económica de las editoriales independientes (agravada y mucho por la crisis), la catástrofe puramente artística, ante la avalancha de libros escritos por cualquiera y publicitados por los grandes, la catástrofe profesional, con un descuido del libro como objeto que está llegando a límites panfletarios... La catástrofe editorial, la catástrofe, la catástrofe...
Hace poco me preguntaba alguien en la presentación de un libro cómo veía yo el mercado editorial. Y uno, que es un optimista patológico (difícil de llevar con mi alter ego, el melancólico patológico) comentaba que es cierto que la crisis está agravando el bipartidismo. Vamos, que las grandes editoriales están acaparando aún más el mercado: bajando los precios (no mucho), apostando más sobre seguro (más de lo que ya lo hacían) y aumentando su cuota de publicidad. Eso es cierto y es difícil de rebatir. Basta hacer un repaso de las listas de ventas o de las estanterías en las librerías. Pero yo le decía que, frente a eso (algo común en época de crisis), está resurgiendo un interesante movimiento editorial, empujado por personas particulares que han decidido dejar su escaso dinero y su poco tiempo (sin inversores y compaginando su pasión con otros trabajos) para intentar enriquecer desde abajo, desde el detalle, desde el matiz, probablemente desde la insignificancia, el mundo editorial, que no es más ni menos que parte del entramado social y cultural de un entorno determinado.
Llevo tiempo pensando más como editor que como escritor (aunque sin dejar de escribir, o al menos intentándolo). Y no pensando en inventar proyectos, no, sino en poder sacar adelante proyectos que ya existen, que sólo están a la espera de que alguien confíe en ellos. O lo que es peor y más real, que alguien tenga dinero para invertir en ellos. ¿Lo malo? Nadie de las grandes se animará a bajar a las cloacas a buscar príncipes y princesas entre las ratas y los ratones. ¿Lo bueno? Joder, para haberme declarado optimista patológico me encuentro sin respuesta... Yo (nosotros) y muchos editores con más capacidad que nosotros decimos no a obras interesantes de autores interesantes por una única y sencilla razón: nos rascamos los bolsillos y no nos llega. Así de simple.
No me preguntéis por qué hablo hoy de esto. Bueno, podéis preguntarlo, sois libres, aunque no creo que os satisfaga con una respuesta sesuda y convincente.
Quizás porque estoy ahora escribiendo una novelita corta sin más pretensiones que pasármelo bien, sin planes futuros de enfrentarme a los noes.
Quizás porque ayer mantuve una interesante conversación con un amigo y sin embargo escritor sobre el proceso creativo y el proceso comercial.
Quizás porque me gustaría publicar el doble de lo que publico porque tengo el triple de manuscritos interesantes.
Yo, poco dado a la moraleja, regalo hoy una a todos y todas los que escribís: hacedlo sólo por el placer que supone. Lo demás llegará. O no.
Y una súplica. Si hay alguien navegando por la blogosfera con posibles, pues eso, que se anime al mecenazgo o la inversión, porque hay un buen número de editoriales independientes que gestionarían de mil amores y a las mil maravillas cualquier aportación.
Y para finalizar, un ruego para los lectores de libros, en especial para los que escriben. Reservad un porcentaje pequeño anual o mensual, aunque sea ínfimo, para comprar libros de autores y editoriales desconocidas. Os llevaréis más una sorpresa. Y encima, agradable... Apoyaros entre vosotros. No es garantía de éxito, sin duda, pero puede formar parte de una base más sólida sobre la que apoyarse.
PD. Y si algún editor o editora quiere publicarme algo, pues oye, que me lo diga, que soy optimista y melancólico patológico, pero no tonto... O sí.

20 comentarios:

Estilografic.blog dijo...

Yo suelo tantear cómo está el patio en mis viajes en metro, echando un vistazo a lo que van leyendo los/las pasajeros/as (casi me sobra el doble género, porque – eso es evidente – la inmensa mayoría de los lectores son lectoras). Ahora, sin embargo, con la caló y eso, lo hago en la piscina de casa, y mis conclusiones, que te aporto por si te sirven de algo, son las siguientes:

De cada treinta bañistas adultos que no se bañan, esto es, lo que se viene comúnmente a denominar “piscineros de secano”, el cincuenta por ciento (quince) se dedica a poner verde al resto del vecindario al tiempo que toma el sol dale que te dale al bronceador; ocho (en grupitos de a cuatro) se pasan el día dándole al mus y a la cervecita; otros cuatro van y vienen del césped al agua y del agua al césped sin saber muy bien para qué, porque como mucho como mucho se refrescan el cogote en la ducha; y los tres restantes son el llamado trío Milenium: uno lee “Los hombres que no amaban a las mujeres”, otro “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, y el tercero, el más espabilao, ya va por “ La reina en el palacio de las corrientes de aire”.

Y luego estoy yo, que me bajo con mi ejemplar de “Tribulaciones de un sicario”, de una tal Elena Casero, famosa en el mundo entero, y la gente no para de mirar, sin atreverse a preguntar, a ver qué narices estará leyendo el tipo rarito del portalefe-primerobé.

David dijo...

hombrepordios!!!! crisis??? donde hay crisis???? Pero si eso fue un rumor del año pasado!!! ainsss agoreros que sois...

Yo acabo de subir de la piscina... la verdad es que yo no soy muy piscinero... donde este una buena playa.... Cuando he bajado, estabamos el socorrista, la chica del bikini negro y un servidor. Despues de nadar un rato... 16 largos (la piscina es de unos 20 m) me he tumbado a secarme mientras leia "El Pacto de los Lobos"... lo que hace no tener pasta... llevo con este libro ni se sabe y no quiero acabarlo... porque como tampoco puedo comprarme otro... pos asin ando.

Ahora ya han despertado las fieras de la siesta... y ya todo son gritos, carreras... y las tipicas frases "mira mama.. mira mama" Libros te puedo decir que solo he visto el mio y el de la chica del bikini negro... el resto se dedican al despellejamiento ajeno. Por lo que deduzco que no es la misma piscina que frecuenta el Sr. Stilografic

Yo soy de la opinión que cuando las cosas se hacen bien... los resultados aunque tarden en llegar llegan.

Ánimo Mariano Por la Republica y el Pacharan!!!!

Amando Carabias María dijo...

Me temo lo peor, pero a pesar de mi melancolía patológica, mi alter ego es optimista, así que seguiré, por si acaso.
¿O me rindo y me pongo a jugar al mus?
(Aviso tampoco soy un genio con las cartas)
Por favor no me tengas en ascuas. Aunque sea dímelo en voz baja.

marisa bop dijo...

Dentro del mundo editorial yo sé lo que es hacer las cosas mal y tener un éxito completamente inmerecido y viceversa. Por tanto, puedo comparar y me quedo con la segunda opción, quizá porque las cosas bien hechas dejan las conciencias más tranquilas aunque se vacíen los bolsillos.
Entono el "mea culpa" a la hora de elegir lecturas. Nunca bets sellers y sólo desconocidos recomendados (menos mal que te tengo Mariano).
La cosa está muy fea, en general, y terrible en lo editorial (habitualmente regentadas por directores que no leen caracteres sino que ven hormigas). Los lectores somos pocos y perezosos.
Con este panorama no me queda más que seguir admirando lo que hacéis y deciros que, como siempre, tendréis mi apoyo incondicional (lástima que no pueda ser esa socia capitalista que tan bien os vendría).
Muchos besos, pedazo de editor. Si supiese escribir no dudaría en ponerme en tus manos (eso sí, no me toques ni una coma :P).
PD: ¡Cómo molan las Tribulaciones de un sicario! ¿verdad Stili?

Wen dijo...

Perdona mariano pero me han hecho mucha gracia los comentarios psicineros XDD
Es que tiene que ser difícil.... yo en tu faceta editorial no me cambiaba por tí la verdad.... y menos siendo yo como soy...
Y suscribo la frase de de David de que si las cosas se hacen bien... etc.
Yo te iba a preguntar que en edición de esa impermeable qué títulos tenéis.

Julián dijo...

Ojalá tengas suerte, pero bueno, por lo que escribes, se te ve experimentado y con espíritu, y ante la adversidad eso es buena arma. De todas formas mejor que no haya adversidad.

Las cosas son como dices, normálmente elegimos leer un libro con un prejuicio determinado ya de él. Es difícil entonces 'vender' un libro (pensarás: ¿qué coño me vas a decir tú a mí?) desconocido, de dudoso valor. Pues para el que elige leer un libro, el valor se mide por el éxito o la influencia, ya sea por estar consagrado de alguna forma, o porque te lo recomienda un amigo que consideras de gusto parecido al tuyo. No lo juzgamos con criterio propio hasta haberlo leído, obviamente es el sistema. Claro que con ello infinidad de libros buenos, sin suerte, quedan en las estanterías o ni siquiera llegan al estante, pero esa es la tragedia (qué palabra más... trágica :P), eso es lo que hay.

Los hay aventureros, que leen lo primero que les llega a las manos, esos también existen. Y es que motivaciones para leer hay a miles, pero la mayoría somos los que de alguna forma vamos a lo seguro. Mejor dicho, a lo que consideramos seguro, que seguro que nos va a gustar, o que nos va a enseñar. Que no tiene porqué ser sólo un tipo de literatura, hay gente que considera seguro empezar un libro que ha vendido muchos ejemplares y está de moda, y otros que encuentran más motivación en los clásicos o consagrados, o simplemente libros influyentes en la cultura, aunque sean malos como ellos sólos.

Jovekovic dijo...

Pues a mí me parece que el problema principal es que la gente no lee. Y en gente incluyo a los editores de grandes editoriales, naturalmente. Incluso podría incorporar a algunos lectores editoriales que dan pena, pero son hijos de y les pagan una pasta por un trabajo que se la trae floja.
Grrrrrr!!!!

J. dijo...

Bueno, ya es sabido por todos que el futuro editorial pasa por Internet, y las pequeñas editoriales pueden hacer mejor uso de esta herramienta que las grandes, anclados en las clásicas estructuras de distribución y, por tanto, de grandes cantidades económicas que permiten la fagocitación de un libro X por las librerías nacionales.

Mucho ánimo, que las cosas cambiarán para mejor. Espero.

Alena.Collar dijo...

Snif?...

Jesús García dijo...

Vamos a ver.
Se ha dicho que en España no se lee, que los libros son caros, que solo hay una minoría lectora que es intelectual, que los lectores solo apuestan por los grandes escritores o simplemene por aquellos cuyas novelas llegan al cine.

Todo esto tiene algo de verdad, no vamos a negarlo. Pero tambien está la parte negra de la historia: Los premios literarios, por ejemplo (a los que aquellos desconocidos acceden para situarse)están apañados (vease la historia negra del Premio Planeta, si mi memoria no me falla solo un desconocido lo ganó)o piden curriculum para saber si eres un novato o no, sin llegar a leer el manuscrito.

La publicidad. (Cuesta dinero, no lo niego)Es muy dificil competir con rebajas de lavadoras, coches, televisoresy aparatitos electronicos de ultima generación.

La supervivencia (importantísimo)de las editoriales.

Estoy totalmente de acuerdo con Mariano en que entre los desconocidos hay muy buenos autores, pero no dan dinero instantaneo como los consagrados, que en casiones desilusionan ¿Quién no ha pensado despues de leer un libro de un consagrado "he tirado el dinero"?

¿Solución? es dificil. Pero... ¿Qué pasaría si un grupo de escritores (novatos, desconocidos etc...) se agruparan, financiaran y vendieran sus libros a nivel nacional, haciendo la competencia a los grandes?

¿Qué ocurría si en una piscina se invitara a una cerveza a aquel que mientras toma el sol leyera un libro de un autor español no consagrado?

Son cuestiones que solo se pueden contestar de una forma.

Bonito tema para un cuento, relato o novela ¿No?

Estoy com Mariano ¡compremos libros de autores y editoriales desconocidos.!

Esto es una opinión como otra cualquiera.

Alena.Collar dijo...

"Pero... ¿Qué pasaría si un grupo de escritores (novatos, desconocidos etc...) se agruparan, financiaran y vendieran sus libros a nivel nacional, haciendo la competencia a los grandes?"...

NADA.

Ya lo probamos, hace años, un foro literario y no se consiguió nada, mas que autopagarse la edición y perder dinero. Y te aseguro que servidora (de sí misma) no vuelve a pagar un euro por publicarse. A tanto ya no llega mi ingenuidad.

Si tienes curiosidad un dia lo cuento mas extenso...

Mariano Zurdo dijo...

Una aclaración: mi reflexión es genérica, no estaba pensando en ningún autor en concreto ni en ninguna obra. Ni siquiera hablaba de mi editorial; o al menos no solo.

Y un agradecimiento: gracias por vuestras aportaciones. Sin ellas mi reflexión estaría coja de las cuatro patas.

Alena.Collar dijo...

Ya, Mariano. Lo sé, en mi caso era una broma, sin más.
Pero la reflexión que hacía era de más-permíteme- calado; o intentaba serlo. Sobre todo en el sentido de la frustración, la decepción, la (¿puedo decirlo así?) amargura que es para alguien poner todo el interés, gastar su propio dinero (en mi caso quitándomelo de cosas básicas) por simplemente publicar un sueño que tienes, y ver que el editor que presuntamente te edita no se ocupa en absoluto de NADA. Que en el fondo le pagas para comprarle tus propios libros y allá te las apañes. Y no es que pase nada por gastarse el dinero en eso; pero sí pasa cuando compruebas que esa persona después de cobrar le importa un bledo si te quedas con ejemplares en tu casa porque él "no piensa distribuirlos".
¿Me explico?...Y de eso te das cuenta DESPUÉS. Con el tiempo;cuando dejas de tener esa santa ingenuidad. Y eso también hace que el autor (en este caso, yo) termine pensando que si te ha publicado para llevarse la pelas es que tu calidad como escritora es nula, que te hubiera publicado igual aunque lo que hubieras escrito fuera una puta mierda ilegible. Y solo con el tiempo y porque vas vendiendo porque el libro se "patrocina" boca a boca llegas a pensar que lo mismo el libro sí valía la pena pero quien no la vaía era el editor que se llevó las pelas.
Y siento extenderme, pero es que es una experiencia que seguramente a más gente le ha sucedido y yo quería decir que la gente no se desanime y que siga escribiendo; que lo que uno/a escribe si sale del corazón, si uno/a es escritor porque lo lleva inscrito en la piel no puede dejarse atropellar por gente que lo que busca es el dinero; que escribir, publicar, que te lean los demás, comunicarse con otros a través del papel impreso es y debe seguir siendo un sueño a realizar, a pesar de que a veces todo o casi todo se nos ponga en contra. A pesar de toda la gente que cuando dices "es que yo lo que me gusta es escribir" te responde que "eso no da de comer". A pesar de ellos.
Perdon por el coñazo.

NÚRIA dijo...

¿Has pensado en traducir tu obra, Mariano? Ya que Spain is diferent igual en otros países tu obra sí triunfa...no?

Conoces la Editorial Thassàlia de aquí de BCN?

Prueba a ver con ellos...por que hace poco me leí de esta editorial un libro del italiano Giuseppe Culicchia ( Bla bla bla ) y le avalaba un prestigios premio allí en Italia ( Grizane Cavour ) pero la verdad, me dejó indiferente, más bien es un libro pésimo...Con esto sólo quiero decir que triunfar fuera de España con un poco de talento igual es más fácil...Saludets...y suerte!!!

NÚRIA dijo...

The blue ink of the memory

L'encre bleue de la mémoire

Die blaue Tinte des Gedächtnisses

L'inchiostro blu dal rapporto

Το μπλε μελάνη μνήμη

報告からの青いインク

Синие чернила из отчета


P.D.: No sé tu cómo lo ves pero me mola en francés...

Julián dijo...

Tengo un colega que hace poco ha sacado un libro, era también su sueño (y el mío, para algún día, toma), y fue a una de estas pequeñas editoriales. Lo que hizo fue pagarlo todo, recibió las copias que encargó, poquitas, y él mismo lo vende de mano en mano. Pero obviamente jamás tuvo la idea de recuperar el dinero perdido siquiera. Él lo sacó por puro capricho y gusto personal, le hacía ilusión.

Él no es escritor profesional, no es tampoco un Quevedo, ni tiene talento especial, ni mucho menos, cualquiera puede sacar un libro, si tiene dinero o tiene suerte. La pena es el caso de gente como vosotros, y de todo lo que estáis hablando, que sí sois escritores profesionales (o al menos todo lo profesionales que se pueda ser, supongo) y que imagino que escribiréis bien (imagino, porque no os he leído), le dedicáis la vida y no recibís lo propio. Esto no sería para tanto si no hubiera tantos casos de libros de mierda con tiradas ejemplares en las librerías, como decís, por algún enchufe o ser 'hijo de'. Ayy.. vida dura tiene que ser, supongo, la del escritor. Y que los editores no entiendan de literatura.. vaya púa.

Belén dijo...

Pues si, mariano, yo intento leer de todo, pero me gusta leer noveles, darles oportunidades, quien sabe... serán los nuevos best sellers, no?

Besicos

iván dijo...

¿Quién no ha pensado alguna vez en la autoedición? Es algo que me ronda la cabeza desde hace años pero también sé que eso, como dice Alena, es tirar el dinero. La venta de libros es directamente proporcional a la publicidad que se invierta en ellos, y si no puedes pagarla... Claro que puedes usar el boca oreja, incluso quizá llegues a amortizar lo gastado, pero la sociedad consumista en la que vivimos requiere de algo más que unas cosquillas para conseguir la notoriedad suficiente como para distinguir a un plumilla con el calificativo de "escritor". Y lo pongo entre comillas por que, aunque todos deseemos que nos tildasen de escritores, lo cierto es que sin un libro no somos más que plumillas. O quizá no. Pero eso es algo que el público nunca sabrá.
Y por desgracia también tengo prejuicios de lector. Debería ahondar en lo menos conocido pero ahora me enganché a Murakami. Quizá no tenga mucha publicidad pero es uno de los grandes.

Elèna Casero dijo...

Gracias al rarito del portalefe-primerobe y a Marisa bop y a otros tantos, mis libros se van vendiendo.
Yo, desde hace años, tengo el vicio de comprar libros de gente que no conozco de nada, que no están en las listas de superventas y he descubierto cosas muy buenas.
llevo escribiendo muchos años y me considero afortunada porque, hasta la fecha, nunca he tenido que pasar por la autopublicación.
Me he hartado de recomendar a compañeras/os que lean gente desconocida, a españoles que no les suenan de nada, que se arriesguen a descubrir gente buena. Y algo he conseguido.

Vendo mis libros como si fuera una vendedora de biblias a domicilio. Mariano sabe perfectamente lo que cuesta conseguirlo. Hay mucho personal que cree que los libros son caros pero, ¿comparándolo con qué? ¿con una caña? ¿con una camiseta de los chinos? todo depende de las prioridades de cada cual.
Otra cosa que también vendría muy bien es que, a través de internet, se dieran a conocer más obras de gente novel pero, si la gente no compra sus obras, cómo va a hacer una crítica.
Que esto es muy complicado. Que yo no voy a pasar a la historia de la literatura pero, me encanta escribir.

Me voy con mi sicario que está muy triste.

Raúl dijo...

Si la conversación que refieres no fue conmigo, la que tuvimos no ando por parajes muy lejanos a los que describes.
Acojona un poco. El panorama, digo, para alguien que pretende o sólo sueña, con conseguir que alguien se fije en él. Es algo así como el feo que entra en la penumbra de la discoteca, esperando que un milagro, en forma de "estudias o trabajas", toque su hombro.