18 de diciembre de 2007

Otra vez el tinitus

Esto me pasa por hablar con humor sobre mi sordera, porque ella no entiende de risas ni de sonrisas. Bueno, las entiende, las detecta y las cose con hilo grueso.
Hoy no oigo nada por el lado izquierdo. Bueno sí, tengo una turbina que trabaja piano y constante para horadarme la concentración y la paciencia. Me pasa en estos días en que no termina de llover ni de nevar con ganas, en estos días de desapacible indecisión.
En estos días me cuesta concentrarme. Trabajo a duras penas y escribir un par de líneas supone un esfuerzo titánico. Así que no haré ese esfuerzo (tengo todas las energías reservadas para abrazar a mi musa, la carita de acelga más guapa del olimpo). Recurriré a una entrada antigua rescatada del
blog primigenio (pido perdón a los que ya la leyeran en el pasado). Ese día, hace casi un año, contaba cómo me sentía exactamente en un día como el de hoy. Como veréis difiere en algo a cómo me sentía ayer.
El tinitus y el silencio
Yo no sabía que lo que yo tenía se llamaba "tinitus" hasta que leí Dinero de Martin Amis. Su personaje, John Self, describía a la perfección lo que a mí me pasaba desde hacía un par de años. Me quedé paralizado leyendo esas líneas, porque había un tipo ficticio, o no, que tenía lo mismo que yo y que lo describía, desde luego, mucho mejor que yo. Para el que no haya leído esa novela, y siempre que se fíe de mi discutible criterio literario, se la recomiendo. A mí me llegó tarde, pero se ha convertido en una de las mejores novelas contemporáneas que he leído, si es que se pueden hacer clasificaciones de ese tipo. Hace ya unos cinco años empecé a perder oído por la parte zurda. Una simple otitis según mi otorrino preferido, fue creciendo y se convirtió en una preciosa sordera mixta que ha cambiado algunos de mis hábitos, como hablar por teléfono con la oreja derecha o pasear por la calle por la izquierda para que mis contertulios me hablen por la derecha. Esto ya de por sí es una auténtica mierda (que incluso casi hizo que dejara de cantar, cosa que más de uno hubiera deseado), una mierda que llevo con gran sentido del humor, que pueden comprobar fácilmente todos los que me gritan a diario. Total, siempre he sido un poco defectuoso, y añade gracejo a mi supuesta bohemia. (Y siempre es un buen tema de conversación, “el cantante sordo”.) Lo peor es el tinitus que acompaña a la sordera. ¿Que qué es eso? Ya dije que para que lo entendáis mejor deberíais leer “Dinero”, pero he encontrado una definición en internet que puede servir:
El tinitus es cuando se escuchan sonidos en uno o ambos oídos aún cuando no haya sonidos alrededor. Algunas personas lo llaman murmullo en los oídos o ruidos de la cabeza. Para algunas personas se trata de un ruido muy bajo en los oídos, como un zumbido. Puede llegar a ser tan incómodo como para hacer que las personas no puedan dormir ni prestar atención o sientan angustia emocional. Puede ser débil como un silbido o intenso como un rugido.
Yo lo intentaré explicar con mis propias palabras. Es como si viviera cerca de un puerto y escuchara constantemente la sirena de un barco que se aleja o acerca de manera aleatoria, como tener adosada una cafetera que está continuamente subiendo, como si me hubiera tragado el dial de una radio que no termino de poder sintonizar, como tener un viento cerca que a veces mueve tímidamente las hojas y otras derrumba vallas publicitarias. Es ruido. Constante. Hasta hace unos años, si me preguntaban qué era el silencio me quedaba sin respuesta (como mucho, “el silencio también es música”, axioma irrenunciable cuando te enfrentas a una partitura). Ahora pregúntame qué es el silencio. Ya no dudo. El silencio es lo que ya nunca tendré y que seguiría teniendo si no me llamara Mariano Zurdo, alias Tinitus.

30 comentarios:

La interrogación dijo...

Voy a ser muy concisa: ¡Qué putada! Aunque visto por el lado positivo, así nunca te sientes "vacío"

Besos sonoros

Viguetana dijo...

El Sr. Tinitus-Tinitum, supongo.

Nunca a la cama irás sin saber una cosa más.

Me apunto la recomendación literaria, por cierto.

Un beso silencioso para tu oído rumboso.

Mariano Zurdo dijo...

Inte, una putada que se lleva mejor con humor, pero hay días como hoy que es simplemente una putada. Sin más. XD
Viguetana, para mí es un magnífico libro. Y te diré un secreto. Lo escribió Martin Amis, pero perfectamente lo podría haber escrito Clandestino si no fuera tan vago. XD

Iria dijo...

jolin Mariano eres mi ídolo, que porqué? por muchas cosas, tu sentido del humor (en su justo punto) tus contradicciones (tan humanas) tu diversidad, tu sentido de la realidad y la superación...pero sobre todo por tu gran corazón (anda me ha salido en rima).
Yo tb odio los días indefinidos grrrrrr, necesito el sol....y me voy que debería llevar ya media hora trabajando, eso si, no sin antes dejarte un besotee

mexileña dijo...

Tinitus interruptus ya!!!!!

Belén dijo...

Dile a los marineros que se pasen por mi burbuja anda ;) así dejarán de trabajar y te dejan un poco mas tranquilo :)

Si estuviera ahí probaríamos con osteopatía y te lo quitaría, así no tendrías mas putadas...

Un beso muy fuerte sin ruidos

Mariano Zurdo dijo...

Iria, ruborizado me hallo.
Mexileña, ¡eso, eso!
Belén, te secuestro, digo te contrato. En qué estaría yo pensando...

Mart@ dijo...

Otra que se sube al barco de la admiración con Iria. Que yo de pequeña tuve también problemas con mis antenas parabólicas y no me lo tomé con tanto humor...
Ánimo con el día, que aunque el frío no ayuda, nosotros de damos calorcico.
Besos en el lado derecho(pa que los oigas)

Desesperada dijo...

leí esa fantástica novela, pero el tinitus no me impactó tanto como a ti, debe ser porque tú lo sufres. es admirable además cómo lo sufres, te envidio. yo sería una insoportable.

leo dijo...

Ay, mi zurdillo, ánimo en estos días insidiosos. Yo de mayor quiero ser como tú. Besotesssssssss.

Estilografic.blog dijo...

Pues chico, muchas veces pa'lo que hay que oir...

Iván dijo...

A mí me pasa algo parecido con el silencio. Si presto atención escucho un ligero zumbido. El resultado de demasiado volumen en la música y en el trabajo.

Clandestino dijo...

Eres un Tinitus de esos admirable, por tantas cosas...

Por cierto, mil gracias por tus ánimos de siempre. Eres mi muso.

cov dijo...

...te imaginas, Mariano, lo divertido, entretenido, e impactante, que sería juntarnos tú y yo, tú aportando tu sordera mixta irreversible, y yo mi niebla en los ojos, sí, esa que dice la oftalmóloga que no existe...?

Para partirnos de la risa, verdad?

Besos cegados y ensordecedores!

Mariano Zurdo dijo...

mart@, ¡milagro, lo he oído!
desesperada, bueno yo algo insoportable también me pongo, que conste en acta.
leo, ¿quieres tener perilla, llevar gafas y ser zurda, y sordilla? Piénsatelo bien, ¿eh?
Por cierto, me acabas de llamar mayor por toda la cara... XD
Estilografic, ¿cómo dices?
Iván, es un mal generalizado en estos días. El silencio parece no ser completo en casi ningún momento y en casi ningún sitio.
Clandestino, gracias a ti compañero. Nos museamos mutuamente.
cov, jajajaja, me parto. Seríamos como los protas de esa cutrepeli que se llamaba "No me chilles que no te veo". La caña, vamos...

anónimo dijo...

Yo sorderas no es que esté, aunque a veces me ensimismo tanto que ni escucho, pero los zumbidos del silencio los oigo, oigo incluso voces nítidas e incluso música, canciones a veces.... pero últimamente tuve la cabeza demasiado llena lo que me decian otros por lo que decidí huir del mundanal ruido y en esas vamos tirando... a ver si me regresan las voces celestiales o me siguen martilleando los demonios...

Mariano Zurdo dijo...

anónimo, entre lo que no queremos escuchar, lo que nos gustaría escuchar y lo que realmente escuchamos, tenemos al cerebro emparanoiado. Por eso a veces es necesario concentrarse en el silencio, para discriminar los ruidos. Un abrazo y bienvenido.

Clandestino dijo...

Por cierto, yo sé de una, con la que si caminaras por la calle de la mano, uno de los dos tendría que caminar hacia atrás.

"Con lo cual los dos tendríamos una visión periférica", añade "Una".

Mariano Zurdo dijo...

Clandestino, perdido y desconcertado me hallo. Preciso más pistas.

Alfman dijo...

joé con el Tínitus ese, que tío más cabrón, eso no se hace hombrepordios!! como pillemos al emperador romano ese se va a enterar hombre, vaya si se va a enterar...
abrazo

Raquel dijo...

ummm&&&%%%####))((((@@#$%%^^^^
No gustar cuando Mariano Zurdo tiene estas cosas que no son un plato de buen gusto. don't like it, no

Mariano Zurdo dijo...

Alfman, ya he hablado con Asterix y Obelix y se va a enterar el romano...
Raquel, mí tampoco gustar nada. Tinitus caca.

Exiliado dijo...

En los próximos idus nos cargamos a Caius Tinitus...Alea iacta est!

cov dijo...

Ojtraj, "No me chilles que no te veo", hab�aseme olvidado ya semejante engendro jajajajajajajajajajaajajajaja!!!!!!

Oye, yo me pido la escena cuando el ciego conduce el coche. Vale, yo no estoy cegata del todo, pero si planificamos bien la cosa y la vueltecita en coche la dejamos para la noche, pues ya podr�a quedar un remake bastante realista de la escena en cuesti�n.

Y teniendo en cuenta que no tengo carn� y que me aterra conducir, pues ya no te cuentojajajajajajajajajajajajaja!

A que no te atreves?!

Carlos Añejo dijo...

Coño, yo conocí a un Tinitus en prisión. Le llamaban así porque escondía la lima dentro de la oreja.

Mariano Zurdo dijo...

Exiliado, este Tinitus es un cobarde. Os ha visto guerreros y ha salido por patas...
cov, ¡vamos que si me atrevo! ¿Sin carné?, Glub...
Carlos Añejo, qué bares más raros frecuentas...

illeR dijo...

Ahora te admiro mas por escribir como lo haces con un molesto ruido constante de fondo :O

Mariano Zurdo dijo...

Iller, está incorporado al día a día, así que como si no estuviera, aunque hay momentos en los que sí que le gusta hacerse notar...

Anónimo dijo...

A mitambién me pasa y llevo un mes que lo tengo tan fuerte que no oigo nada, solo el pitido. Por las noches lloro porque no puedo dormir. Ya ni acabé la carrera, ni trabajo, y engordé 20 kg.

Mariano Zurdo dijo...

Pues muchos ánimos Anónimo. Sé de lo que me hablas aunque a mí no me ha llegado a interrumpir tanto la vida.
Un abrazo fortísimo.