18 de enero de 2012

Estigma

Desoyendo los consejos de los amigos y desobedeciendo las órdenes paternas, me tatué el nombre de mi primera novia en el antebrazo. En letras gordas. Siempre he hecho más caso a mi vocecilla interna que a los gritos externos. Algunos piensan que con la edad la balanza de la cordura se decanta por la vocecilla. Yo no estoy tan seguro, pero soy algo sordo y los gritos me suelen llegar amortiguados.
El caso es que, como era previsible, nuestro noviazgo duró año y medio y me vi soltero, sin muchas ganas de seguir siéndolo perpetuamente y con doce letras marcándome como ganado sin dueña. Sin dueña y sin cerca, lo que me permitía conocer más chicas pero con el estigma del antebrazo.
Después de varias relaciones abortadas antes del primer beso por desconfianza de la potencial novia al ver el nombre de la primera, tomé una decisión. Solo buscaría relaciones con mujeres que se llamaran igual que ella, para aprovechar el tatuaje en vez de que se convirtiera en un cinturón de castidad.
La decisión no tendría que haber tenido más trascendencia, ya que soy un tipo atractivo, inteligente y divertido que no tiene mayores problemas para ligar. Si no fuera por un pequeño detalle: que mi primera novia se llamaba Hermenegilda.

8 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

A eso se le llama impulso.

Alena. Collar dijo...

Avemaríapurísima...Igual no oíste bien el nombre...anímate;)

jairo F.Quindós dijo...

madre mia mariano, tu primera novia fue una viigoda, yo te tenia por má joven jijijiji, un abrazo rojiblanco in duda un deenlace de relato de lo má intereante.

Irreverens dijo...

Yo pasaría al plan B: diles que es el nombre de una perrita que tuviste de peque. Eso encima las enternecerá y caerán en tus brazos como moscas en la miel.
XD

Mita dijo...

Diles que es tu madre, como los legionarios!
Besillos

Belén dijo...

Pues ahorra para el láser!!

Besicos

L.P dijo...

Original como pocos, el nombre de la susodicha.
Siempre se pueden inventar historias que hagan referencia a ese nombre tan raras como el mismo.

Abrazos

P.D.: un gustazo leerte.

Los que mordieron el polvo dijo...

Me ha hecho sonreír este breve relato. ;)

Rosana