4 de septiembre de 2010

Retratos policarbonados (1): Alena Collar

A veces me miro al espejo, pocas, y me veo como un hombre no ilustrado de la ilustración, con ganas de hacer muchas cosas y con miedo de hacerlas todas mal. Me miro y no sé si lo que veo es un ejemplo de personalidad múltiple o de picaflor. Abandonado el deporte (y casi, casi la música) aún mantengo mi faceta de psicólogo (cada vez menos), de escritor (tan poco como últimamente), de librero (con horario de oficina) y de editor (sin horario). De todas mis tareas, a la que más tiempo le dedico, sin duda, es a la edición. Y probablemente es la tarea que mayores beneficios anímicos y satisfacciones me está dando. Nuestra editorial tiene una doble función básica: descubrir y aupar. Descubrir autores nuevos y/o desconocidos que tienen algo interesante que aportar al panorama literario actual (que no describiré ahora y aquí porque no a lugar...) y auparles dentro de nuestras posibilidades, conseguir que asomen la naricilla. Para colmo, todos y cada uno de nuestros autores se están convirtiendo en amigos (nuestros y entre ellos), lo cual no hace si no aumentar el grado de satisfacción.
Por esa razón, inicio hoy una etiqueta nueva: "Retratos policarbonados". Con ella pretendo dos cosas: dar a conocer un poquitín más a nuestros autores y autoras y agradecerles la confianza y el cariño que han puesto en Editores Policarbonados.
Inicio esta serie con Alena Collar. ¿Por qué? ¡Anda, leches! ¿Y por qué no?

La casa de Alena es redonda. Ahora apenas hacen casas con terraza pero, la suya, tiene una enorme que la rodea; una hermosa terraza circular que le proporciona trescientos sesenta grados de vistas. No es un piso muy alto, así que desde su casa no se avistan ni áticos, ni tejas componiendo horizontes de sierra, ni sembrados de antenas parabólicas, ni piscinas aéreas. La casa de Alena está rodeada de edificios que reducen la perspectiva. Esto bastaría para que otra persona jamás saliera a la terraza. Ni para regar las plantas. Pero Alena sale. Gira despacio. Y mira. Porque Alena sabe mirar para arriba, sí. Y de frente, por supuesto. Pero también mira para abajo, donde la vida transcurre con bullicio de hormiguero.
Dedica todo el tiempo necesario a cada grado del círculo. No hay más prisa que la que impone la curiosidad por observar el siguiente grado. Y ni eso, porque, tramposa, mira de reojo a uno y otro lado; a uno y otro grado.
A veces descansa y, apoyada en la baranda, cierra los ojos. Y se dedica a evocar. Así que, en realidad, no descansa, porque ¿qué es evocar si no volver a observar el pasado y empezar a observar el futuro?
Alena es una mujer asomada a esa terraza. O asomada a un balcón. O a una ventana. O a un mirador. Alena es una mujer asomada a la vida y agarrada a un lápiz. Con ese lápiz saca fotos. Que nadie me pregunte cómo lo hace, pero saca fotos en movimiento.
Alena se dedica a teatrerías, retrataduras, relateces y estampaciones. Aparte de estar al frente de Alenarte (revista cultural y artística).
Antes de publicar con nosotros, publicó La casa de Alena y Teatrerías, y no ha dejado de colaborar en diversos foros literarios con poesías y relatos.
Ahora, según me cuentan, anda enzarzada en algo que se estira, que gana líneas y, quien sabe, lo mismo toma forma de novelita, novela o novelón. O no.
Con nosotros publicó en noviembre del año pasado Estampaciones, un libro de relatos variopintos cuyo denominador común es la evocación. En él se encuentran estampas, relatos humorísticos, relatos de corte poético, relatos de corte costumbrista… Relatos escritos por una mujer asomada a la ventana.

¿Que quieres escuchar uno de los relatos en boca de la propia autora?: http://editorespolicarbonados.blogspot.com/2005/05/un-molesto-olvido-audio.html

¿Que quieres saber más sobre el libro?:

(Cuñita publicitaria sin letra pequeña: se puede comprar el libro por internet SIN gastos de envío con la seguridad del sistema Paypal y la garantía de Librería la Clandestina).
¿Próximo retrato policarbonado? Y yo qué sé...
Un abrazo zurdo para todos y todas (en especial para Alena).

17 comentarios:

Alena.Collar dijo...

avemariapurisima...
Y yo con estos pelos...
Gracias Zurdo.
Pagadita a la pantalla me has dejado. Vaya sorpresón.
Lo que es un lujo es publicar contigo y encima ser amiga tuya.

Mariano Zurdo dijo...

¡Peinate mujer, que te está viendo todo el mundo con los rulos desrulados y la permanente despermanentada, hombrepordios...

Gracias a vos.

Jorge Arbenz dijo...

Vaya por delante que a mí siempre me han gustado las casas redondas, porque me recuerdan a las maggiorate italianas y a la época dorada del cine italiano. Redondo es el queso, y del queso se pasa con facilidad al pan y al vino, que son elementos importantísimos en la labor del escritor.
Por último señalo que también me gustan las casas redondas porque alojan a buena gente, como Alena, que se toma la molestia de dedicar parte de su tiempo a leer poemas de autores desconocidos a cambio de nada.
En fin, que para el macropuente de diciembre trataré de ir a Madrid, a echar unas tapas y unos vinos con la gente buena.

PD: Ya sé que me ha quedado cursi, pero es que estoy muy blandito y llorón ultimamente.

Juanma dijo...

Interesante sección. Y con ganitas de comprarme la literatura de Alena e incluso su magnífica terraza.

Salud.

Mita dijo...

Gracias por la presentación!
Kuss

leo dijo...

Jo, qué entrañable haces todo, Mariano. Y no es fácil esa naturalidad tuya. Encantada de conocer a Alena y a su casa redonda: tengo muchas ganas de leerla.
Un abrazo para ambos.

Belén dijo...

Deberíamos hacer una cena en casa de Alena jajajaj para ver si es verdad lo de la redondez (yo, si me dan de comer, ya sabes...)

Besicos

marisa bop dijo...

Apúntame, Alena, a tu lista de admiradores y la cena, por supuesto.
Mil besos, hermosa.

catherine dijo...

Me quedo con la imagen de Alena asomada a su mirador, asomada a la vida y agarrada a su lapiz.
Espero comprar dentro poco Estampaciones en cierta librería de Madrid como lo había prometido cuando se publicó.
Ole para Alena, gracias para Mariano.

Odiseo de Saturnalia dijo...

Cena en casa de Alena... ¿ya?... ¿en cuál de todas?... ays... qué cojonero soy.

Besazo para Alena...

Abrazo para un zurdo...

Raúl dijo...

Original, sí señor.

Elèna Casero dijo...

Es un gran detalle por parte de nuestro querido y, sin embargo, amigo editor.


Me ha gustado mucho la idea y el desarrollo de la misma y la casa de Alena.

Un beso

Gincrispi dijo...

Hola, acabo de descubrir este blog y me ha gustado. Si no te importa me pasaré de vez en cuando. Por cierto... espero que no te moleste que sea ambidiestro...


Saludos.

Alenadebajodelamesa dijo...

Y yo con...bueno, eso, y yo con estos pelos...anda que no habéis comentado, jesusaypordiox. Ahora ni se qué decir.
Si hasta queréis que os suministre bocadillos...
Habrá que pensarlo, digo lo de tomar algo, aunque sea en la cafetería del barrio, más que nada porque si os fiáis de mis cocidos podemos acabar en el hospital cantando el pobre de mí...


Fuera de bromas: Gracis.
Sóis un encanto.
Y Mariano ni te lo cuento...

estilografic.blog dijo...

Un libro de esos para leer no una, sino varias veces y poquito a poco, que es la mejor forma de saborearlo. Como el buen vinito que, espero, nos acompañe en la cena.

Besos, Alena

Isabel Llaberia Fotógrafa dijo...

Una presentación muy original, me voy a poner de seguidora para estar al día.
Muchas felicidades por el blog

JOAKO dijo...

Te debo visitas, compras y alguna charla en tu librería, pero es que ahora ¡tengo tan poco tiempo y tan poco dinero!