29 de abril de 2009

La fiesta del libro y el miedo a los libros

Pues sí, queridos y queridas, preparaos porque hoy toca entrada-chapa de las mías. Así que pertrechaos de palomitas o de analgésicos según gustos. O huid; aún estáis a tiempo.
La semana pasada los libros y yo hemos sido uno. Fue una semana dura, durísima. Físicamente he acabado agotado, anímicamente estoy genial porque ha ido todo bien y he tomado alguna decisión un tanto loca que espero me salga bien, glub, y económicamente (no me refiero a mi peculio, sino a los del negocio) ha sido muy positivo, un oasis en medio de la profunda crisis. Con estos condicionantes, ya podréis imaginar que la semana ha sido provechosa y propicia para las reflexiones abzurdas que me caracterizan.
Comencemos por el final, que es lo propio. El jueves fue el día internacional del libro. No sé en otros sitios (Barcelona no vale, que no pasa el control antidoping por exceso de libritis/rositas), pero en Madrid se vivió una auténtica fiesta. Yo creo que se unieron varios factores, concretamente dos que interaccionaron para crear una noche interesante: el buen tiempo y los descuentos. Después de un invierno crudo, estos días están siendo maravillosos climatológicamente hablando (parece que por poco tiempo) e hizo una noche estupenda. Y creo que el 10% de descuento que se hacía en casi todas las librerías (no digo todas porque sé que alguna no lo hacía) fue la excusa perfecta para mucha gente para despojarse del traje gris de la crisis, para, por una noche, olvidar cifras y pesimismos. Claro que había mucha gente calculando cuántos libros podía comprar, pero con otras caras que días anteriores. Me da que la gente está hasta los mismísimos atributos sexuales de los mensajes apocalípticos, porque cada uno conoce de sobra los agujeros de sus bolsillos sin necesidad de que se lo estén recordando a todas horas. Lo cierto es que disfruté mucho, porque la gente entraba a la librería con ganas de descubrir, de charlar, de proponer. Lástima que estuviera tan cansado, pero de verdad que conocí gente estupenda y esa gente conoció nuestra librería y nuestro proyecto, que es lo que importa.
Y sigamos por el principio. Y quiero hacer una aclaración pertinente o impertinente. Lo que sigue ahora no tiene ningún afán sociológico, ni de alcanzar el grado de verdad, ni de señalar/estigmatizar a nadie. En realidad no tiene afán de nada, más allá de reflexionar sobre todo; o sobre nada.
El libro es una cosa que para algunos es neutra, para otros es objeto de fetichismo y adoración y para otros, simplemente, un arma arrojadiza. Que los libros dan miedo a una parte de la población no es novedoso. Las quemas de libros han sido uno de los fuegos artificiales preferidos de los dictadores cabezahueca. Para el que le gusta leer, la relación con el libro suele ser normal, más allá de actitudes más o menos adictivas, o más o menos fetichistas, como decía. Eso sí, para una parte de la población a la que no le gusta leer (no hablaré de porcentajes porque los ignoro y, además, me importan poco), el libro es como una mina antipersona, un elemento creado por el mismísimo diablo para dejarle en evidencia delante de todo el mundo (como si todo el mundo estuviera pendiente del resto...). No hablaré hoy de la relación inteligencia-sabiduría-sensibilidad-riqueza-lectura, pero podríamos establecer un interesante debate algún día de estos.
Hay muchos nolectores con las ideas claras, que no se escudan en nada ni alardean tampoco de nada. Pero hay otros que se sienten como acorralados e intentan escabullirse por las trincheras. Ya lo había comprobado otras veces, pero es que la semana pasada tuve un muestreo salvaje, ya que mostré mi librería a muchísima gente fuera de ella. Y no es lo mismo un libro en su hábitat natural que fuera de él. Entre las reacciones más típicas (e insisto, no lo hago con afán exhaustivo ni excluyente) se encuentran las siguientes:
- El graciosillo (y mi experiencia me dice que son casi todos graciosillos y casi ninguna graciosilla): “¡Mira qué de libros, qué lástima que no sepa leer!, jajajaja” (un jajaja redundante que pretende reafirmar la jocosidad del comentario, por si alguno no se había percatado).
- El decidido/la decidida: se acerca con ímpetu a la mesa, elige uno, lo señala, lo toca con golpecitos de índice, dice “Este libro es buenísimo”, y con ésas, se aleja con el mismo ímpetu con el que vino y sin mayor interés en el resto de libros que rodean al “buenísimo”, que generalmente suele ser el bestseller de turno.
- El excusador/la excusadora: “Me los compraría todos, pero claro, es que tengo la casa llena de pilas de libros”. Sé que un porcentaje de estas personas no miente, pero si todos los que lo dicen dijeran la verdad, IKEA tendría un gravísimo problema de abastecimiento…
- El cabeza de familia orgulloso de eso, de la familia (y también suele ser exclusivamente varón: “Yo no, pero mi mujer y mi hija devoran los libros, se los beben”.

Pues hasta aquí la abzurdez del día. Y como dijo no sé quién, dejad que los libros se acerquen a mí. O no.

17 comentarios:

Irreverens dijo...

¡jajajaja! ¡Qué bien, Zurdo, qué bien! ¡Cómo me alegro por vosotros, los tres Clandestinos!
:D

En cuanto a lo de esos especímenes de que hablas, no lo dudo ni un ápice.

Besazos
P.S.: Por cierto, me voy a Correos, a ver si ya he recibido el paquetito.
:D

S.C. dijo...

Hace poco vi a un gitano con un puesto de libros en el mercado. Otras veces vende ajos; esta vez tenía libros.
La estaba explicando a una señora que los tenía de muchos modelos, grandes, pequeños, gordos... menudo descojono.
Saludos!!

Amando Carabias María dijo...

Pues desde el otro lado de la mesa/estantería/mostrador/etcétra, también se escuchan otras consideraciones:
* Pero si es que con el retraso que llevo de lectura, cualquiera se compra otro.

* Y tanto leer para qué te sirve.

Mita dijo...

Ya sé que esas observaciones te parecerán divertidas, pero a mí no, la verdad. ¿La gente por qué no lee?, nadie les ayuda a descubrir esos mundos, se repiten conversaciones superficiales hasta la saciedad sobre esto. En cierto modo, da igual lo que lean, el hecho de abstraerse leyendo algo ajeno a uno mismo es ya un enriquecimiento y una predisposición a una manera de "estar y ser" distinta.
Leer-en un contexto social muy amplio- no vende, no ligas, no atraes, no paseas el palmito, no eres cool,
no te da dinero, no aplaude a tu ego, entonces...¿para qué sirve?

Besos

Wen dijo...

Cómo me alegro de que haya ido tan bien la " temporada " jajajaja. Y qué envidia lo del tiempo, por aquí no te creas que ha hecho muy bueno... Bueno, Wenland está precioso la verdad, han activado los chorros de agua y las cascadas y loa áboles están preciosos....
De los tipos que comentas, tú sabrás, que los ves a porrones cada día. Desde luego no hay mejor para medir estas cosas que alguien que se pasa el día en medio... Me ha hecho mucha gracia el cabeza de familia como tú dices XD
Me ha molado tu abzurdez :D Espero que se te vea más el pelo pasado el temporal :)

hombredebarro dijo...

Me alegro de que te haya ido tan bien.
El día 23 para celebrar lo que todos teníamos que celebrar les leí a mis alumnos las diez razones para ver la Tv antes que leer un libro de Javier Fernández, texto extraído de su libro La grieta, pero que se puede leer en internet.
Indignados, algunos contraatacaron con 10 razones para leer un libro. Es fácil dar 10 razones para hacer cualquier cosa, o para dejar de hacerla. Lo único que puedo decir es que un lector con hábito no necesita ninguna para coger un libro de un estante y ponerse a leer, como un televidente tampoco para sentarse ante la TV. ¿Qué razones necesita un fumador para sacar un pitillo y encenderlo?
La lectura, como casi todos los vicios, tiene sentido en sí misma. Es un ejercicio radical, desconectado de cualquier otra pretensión, como por ejemplo el estudio, con el que nefastamente se le quiere asociar. Vayamos a una biblioteca y observemos. Pocos lectores y muchos estudiantes. Leer da mucho, pero si esperamos poco. Personas muy leídas no tienen por qué ser muy instruidas y viceversa. Se lee porque a uno le gusta leer, porque uno lo pasa bien leyendo.
Leer tiene su prestigio porque es una actividad asociada a la adquisición de conocimientos importantes.
Ver la Tv es a veces una actividad muy desdeñada y criticada.
Pero se puede leer basura como se puede ver basura en la Tv.
Las dos cosas son dos placeres enormes, que le plantean un reto al poder.
Es el individuo el que tiene que manejar esos placeres. El ciudadano que no puede tomarse en serio esas celebraciones más allá de lo que significan. Nada.

Y por supuesto que me alegro por todos los libreros que hayan vendido libros, y por todos los que los hayan comprado. Pero que nadie se lo crea,eso no.

Amando Carabias María dijo...

El gitano al que se refiere SC es real como la vida misma. Pero no compra los libros al peso, como los ajos. También es carpintero.
Así que he pensado o que le vendo al peso los libros que me sobran o que me haga una estantería para poner los nuevos que compre.

Jovekovic dijo...

No puedo hacer otra cosa que alegrarme por el éxito. ¡ Viva el Día de las Letras!

Alena Collar dijo...

El despectivo:
"¿Como te gastas el dinero en "eso"?...

Belén dijo...

Yo, en cuanto sepa lo que el pipol, te juro que te amatrallo

Es mas, lo voy a descubrir esta mañana que tengo de fiesta...

Besos en las letras

Estilografic.blog dijo...

Pues por coincidencia de fechas, yo he tenido la suerte de leer precisamente estos días uno de los mejores libros que he leído últimamente. Aprovecho para recomendarlo: Chesil Beach, de Ian McEwan. Una verdadera delicia. A ver si tengo tiempo y hablo más de él.

JOAKO dijo...

Tengo que hacerte una visita, lo primero porque tengo varios titulos de vuestra colección pendientes, y lo segundo porque tengo un par de titulos para que me busques escritos en papelitos en el bolsillo de la americana desde hace un mes por lo menos. Puedes añadir a tu lista, el que va pidiendo que le busques libros porque en el fondo es un vago que no le apetece ir él mismo a buscarlo...¿coño, si para eso están los libreros!

JOAKO dijo...

Tengo que hacerte una visita, lo primero porque tengo varios titulos de vuestra colección pendientes, y lo segundo porque tengo un par de titulos para que me busques escritos en papelitos en el bolsillo de la americana desde hace un mes por lo menos. Puedes añadir a tu lista, el que va pidiendo que le busques libros porque en el fondo es un vago que no le apetece ir él mismo a buscarlo...¿coño, si para eso están los libreros!

leo dijo...

Pues a mí no me ha parecido una entrada chapa, me ha encantado, Zurdillo. Como lo del "buenísimo"...
Besossssss

AdR dijo...

Ya sé lo que tengo que hacer la próxima vez que os visite... :P

A ver si puedo subir pronto... :(

Abrazos

Julián dijo...

Cojonuda observación. Aunque obviamente no lo habré sufrido como tú, porque no trabajo en ello, no veo con malos ojos al decidido/decidida (que suele ser decidido); Muy típico el excusador/excusadora, suele ser excusadora; el cabeza de familia orgulloso ha pasado casia la historia, y si no lo ha hecho, pasará; el graciosillo es un gran lector de tapadillo, y si no es un bicho raro, ¿qué hace por allí? XD

Yo con algunos libros soy muuy fetichista, y sé que es malo, porque los libros hay que leerlos, disfrutar, aprender, o lo que sea.. pero no regocijarse en tenerlos y acariciar orgásmicamente sus tapas. Sólo con algunos, pero he de reconocer que existe ese fetichismo.

Pepe Gonce dijo...

Hay quien dice que cada libro que se lee es una dosis de vacuna contra la ignorancia ¿pudiera ser exagerado? Bueno yo leo bastante pero cada vez soy más ignorante.

Os deseo salud desde Sevilla.