La escena que quiero analizar se produce un miércoles noche cualquiera (concretamente antesdeayer), prestos a degustar una pizza de verduras de las que quitan el sentido.
Musa titular, profundamente indignada y expresándolo a la perfección con gesto y tono de profunda indignación (no lo llamemos redundancia, sino coherencia):
¡No me lo puedo creer!, ¡esta crema lleva clorhidrato de aluminio!
(Entiéndase crema como producto cosmético o médico de consistencia pastosa, no como sopa espesa, ya que el escenario restaurador podría llevarnos a una grave confusión.)
Escritor zurdo, empáticamente indignado e intentando expresarlo como buenamente puede con gesto y tono de teatral indignación asaz insuficiente:
¿¡Clorhidrato de aluminio?! ¡Inconcebible, inaudito, espeluznante, indignante, intolerable, a todas luces denunciable!
Por cierto, mi querida musa titular, si no es mucha molestia, ¿qué es el clorhidrato de aluminio?
No sé a vosotros/as cómo se os ha quedado el cuerpo tras esta conversación, pero a mí todavía se me ponen los pelos como escarpias con sólo recordarlo (perdón, perdón, quise decir con sólo imaginarlo, que yo no tengo nada que ver con esta historia, hombrepordios…).
Pues sí, caballeretes y cabareteras, me voy cuatro días de vacaciones y no apareceré por este blog (libretero para algunos y negro para otros) hasta el miércoles. Así que he pensado que qué mejor manera de manteneros activos intelectualmente y no dejar que os rebocéis ociosos en vuestras respectivas rutinas, que proponer un debate sobre un tema tan candente, esencial y relevante como es el de la utilización del clorhidrato de aluminio en las cremas. ¿Quién no ha sufrido en sus propias carnes los efectos del clorhidrato, y no cualquiera, sino de aluminio?
Entiendo que el tema en cuestión puede llevar a encendidos enfrentamientos por lo que tiene de personal, ya que las posturas al respecto son firmes, encontradas y, si me apuráis, inamovibles, pero ruego educación en los comentarios y altura moral en las disputas (si hace falta insultarse que sea con elegancia y sin faltas de ortografía, por favor) que éste es un blog culto de los de chaqueta de pana y jersey negro de cuello vuelto.
Ah, y que nadie me venga con excusas baratas del tipo “es que no tengo ni repajolera idea de qué es eso del clorhidrato de aluminio”. Aprended de vuestros mayores, leñe, de los tertulianos de pro que lo mismo solucionan la crisis mundial que debaten sobre el macramé o la elaboración del pisto manchego.
Dejo en la barra lateral del blog unas Mahous bien frías, que siempre ayudan para debatir, y un botiquín completito de la señorita Pepis por si llegáis a las manos, que os conozco…


