20 de junio de 2008

De portugueses y bocadillos de pensar

¿De dónde han salido tantos portugueses? Es más, ¿han venido todos a ver el partido a Madrid o es que viven aquí camuflados? ¿Estarán preparando una nueva revolución lusa? (léase con ojos sin rasgar, háganme el favor).
Que no, que no me he vuelto loco. Reconozco que me he bebido unas cuantas cañas después del ensayo, pero no tantas como para perder la cordura (o recobrarla) ni como para ver portugueses hasta debajo de las setas (es más, creo que debería de haberme bebido el barril entero). El caso es que hoy jugaba Portugal-Alemania los cuartos de final de la Eurocopa de fútbol (aclaración para los que no siguen la actualidad balompédica) y Portugal ha perdido. Me he metido en el metro camino de casa, con mis habituales andares lectores, esta vez con los ojos fijos en El asombroso viaje de Pomponio Flato, y en un levantar la vista para no comerme un esquinazo han aparecido un montón de portugueses con sus elásticas y sus banderas lusitanas. Estaban esparcidos por el andén con gesto cariacontecido y he dado las gracias al dios de los ateos porque no les haya dado por arrancarse por fados para sacar de dentro su tristeza por la derrota (lo siento, sé que perderé adeptos con este comentario, pero es que los fados y yo tenemos un conflicto que no sé si está sin resolver o que, directamente, es irresoluble).
Y más de uno pensará que a qué viene esta entrada hablando sobre portugueses, que para lo poco que escribo últimamente me podía haber evitado escribir esta entrada (y de paso os evito leerla). Pues viene a que no estoy para reflexiones de más hondo calado. Todas mis entendederas están concentradas estos días en mi piel. De ahí no salen. Estos días sólo tengo pensamientos de piel. Y pocos. Algunos positivos, muy positivos. Otros... Otros. Estos días parezco un personaje de tebeo (y mira que esta palabra suena antigua, ahora o dices cómic o tienes todas las papeletas para trabajar de figurante en uno de esos anuncios de Coca-Cola en los que ensalzan la generación treintañera, de la que, todo sea dicho, saldré en breve). Decía que estos días parezco un personaje de tebeo, y no porque esté estático como ellos. Más bien todo lo contrario, no paro quieto ni un instante. Me estoy quedando en el chasis (cada uno hace la operación bikini como buenamente puede). Parezco un personaje de tebeo porque estoy todo el día adherido a un bocadillo de pensar que sale de mi cabeza (por la zona zurda). Y dentro de ese bocadillo no hay nada, es el reflejo falso de una mente en blanco. Y digo que es falso porque la mente no está en blanco, sino monotemática. De tanto pasar por el mismo pensamiento, éste desaparece, como si estuviera montado en un tío vivo a ritmo de centrifugado de lavadora y fijara la vista en un solo punto.
Mi bocadillo de pensar se parece demasiado a una nube gris, una nube de esas que amenaza tormenta pero que nunca termina de descargar. Por eso hablo de portugueses y por eso creo que hoy debería de haberme bebido unas cuantas cañas más.

14 comentarios:

Belén dijo...

Pues vaya... tienes el bocadillo gris y eso que no fumas, imagina como está el mío....

El último de eduardo mendoza eh??? jaaaaaaa, ese es el que me espera en cuanto termine el de coetzee...

Besicos!

Irreverens dijo...

Otro ¡ay!
:(

Rodros dijo...

Lección 1: Nunca es tarde para otra cerveza. Así al menos el bocadillo se aclara y se difumina.
Me habéis reservado un ejemplar de Ra4M?

mexileña dijo...

Me ha encantado eso de “Parezco un personaje de tebeo porque estoy todo el día adherido a un bocadillo de pensar que sale de mi cabeza (por la zona zurda)”.
Y sí, efectivamente, te estás quedando en los huesos…y precisamente tú no necesitabas la operación bikini. Vas a tener que venir más a casita a comer cociditos y lentejitas…
Besos guapo.

vitruvia dijo...

Pues si tú me ayudas a mi con la operación biquini yo te ayudo a disfrutar un fado, hombrepordios, que es pecado no disfrutar un fado.
Ainssssss

Estilografic.blog dijo...

Cójase usted, Mariano Zurdo, el bocadillo, el de pensar; se lo abre por la mitad y procede a introducir en él, repartidas de manera uniforme, unas buenas lonchas de jamón ibérico, siendo siempre sobradamente generoso con la cantidad del producto patrio, hagameelfavor. Posteriormente acompaña usted el susodicho bocadillo de una cervecita más, la penúltima que se dice, si pudiera ser servida en copa sacada recién del congelador, y se siente usted en una terracita antes de que apriete en demasía el popularmente denominado “Lorenzo” sobre el asfalto de Madrid.

A continuación abre usted una vez más el ejemplar del citado Asombroso viaje de Pomponio Flato desplegándolo por la página que sin duda tendrá usted cuidadosamente señalizada con el bello marcapáginas de La Clandestina, y teniendo cuidadito de no mancharlo con la sabrosa grasilla que con total seguridad le estará ya desprendiendo el apetecible jamoncito, se dedica usted tan contento a leer de manera relajada durante una media hora nomás, que es lo que su nuevo jefe, esto es, usted mismo, le permite de tiempo libre, según convenio, para la ingesta del tentempié mañanero.

Se olvida usted del Portugal de Cristiano, de la Alemania de Balack e incluso de la Italia de Buffón, y disfruta usted del espléndido día ataviado, eso sí, con el triquini que a estas alturas le sentará a usted sin duda mejor que a la mismísima Anita Obregón, dado su reluciente y aludido palmito.

Repítame el procedimiento, de principia fin, al menos una vez al día durante los próximos cien años y será usted testigo de la desaparición, de una vez por todas y para siempre jamás, de esos nubarrones grises tan desagradables que amenazan con descargar sobre usted su aparato eléctrico.

Yaloverá.

Xerxes dijo...

Erase un hombre a un bocadillo cometarros pegado; érase un señor sediento de futuro, algo displicente y abotargado-maquillado-revestido con la sobrecarga del no puedorr...qué vida esta, qué vida esta Mariano; pero, sábete que tu alimento ahora es tu ocupación, tus anhelos y el paisaje, aun sin modelar, de una vida intensa que te está llamando a gritos.

JOAKO dijo...

cuéntame que tal el Ponponio Flato ese, puesto que la anterior "de risa" de mendoza no me gustó mucho, "el último trayecto de Horacio dos".

Elèna Casero dijo...

Nano, te ha faltado comerte del bocadillo.

Jovekovic dijo...

Insisto con desvergüenza: vive hasta octubre que necesito guía.
Un abrazo, ya sabes dónde estoy para cualquier cosa. Petonets/assos.

Mita dijo...

No he entendido nada Mariano.
Portugueses,bocadillos, dietas,el metro, Mendoza,fútbol,...demasiado Multitasking.
La conclusión del texto, sí que me ha parecido estupenda: tómate unas cañas y un buen potaje.(ya sé que no nos conocemos, pero te puedo dar un consejo cibernético,no?)

besos

Anónimo dijo...

Con la siniestra mas diestra me permito escribir despues de mucho haberme empapado de sus maravillosas palabras señor Mariano, sepa usted que soy de muy lejos de donde usted lee esto, soy de Tlaxcala, pero la distancia por este medio no hace sino permitirme darle infinitamente las gracias por sus proesias tan maravillosas, desgraciadamente su libro es un deseo negado en donde vivo, no lo he conseguido pero me he conformado con leerle en su blog, en mexico digame, mas cerca, donde podria conseguirle! mi hi5 es paolamzvz en hotmail, donde me he permitito y tomado el atrevimiento de citar sus proemas obviamente dandole su debido credito, pero nada me gustaria mas que me autorizara con un comentario en mi hi5. Si se pudiera!!!! Verdad queee siii?

Luna Carmesi dijo...

Suena a topico... Pero mejor que el bacalao que el fado...
Es cuestion de gustos.

Ayshane dijo...

Pues a mi esta historia de portugueses me ha parecido hasta graciosa... y sobre todo porque esperaré a ver a alguien con un buen bocata saliendole de la cabeza...

besos