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27 de julio de 2009

Recuerdos zurdos: Alfredo Kraus

La vida se divide en fases en las que cuando empiezas a recordar esos recuerdos se trasladan a diez años atrás, veinte años atrás, treinta, cuarenta, cincuenta, matusalén…
Yo ya he entrado por la puerta grande de la fase veinte años atrás. Sin embargo, hoy hablaré de algo que pasó hace diez años. ¿Que últimamente hablo demasiado del pasado y de la edad? Pues, probablemente, pero más en calidad de melancólico patológico que porque me preocupe en exceso la acumulación de canas y la profundización de las arrugas.¿A que hacía mucho tiempo que no os regalaba una de mis introducciones, tan largas como innecesarias? Ale, pues ataco.
Ayer hablaba con
Elena Casero, autora de Tribulaciones de un sicario (novela que os recomiendo, no porque sea el coeditor de la misma, o aparte de eso, sino porque es una novela entretenida, agradable, de humor sutil y muy bien escrita), hablaba con Elena Casero, decía, y me recordó que dentro de poco será el décimo aniversario de la muerte de Alfredo Kraus. ¡Cáspita!, respondí, ¡zapateta!, ¡es increíble como el tiempo pasa inexorable ante nuestras narices…! Bueno, vale, el comentario fue más del tipo “cagoentó, hay que joderse como pasa el tiempo, coño ya…”, pero es que este es un blog culto de los de chaqueta de pana y jersey negro de cuello vuelto, que no se os olvide, ¡verduleros, que sois unos verduleros!
Después de sobreponerme de un viaje relámpago de ida y vuelta de diez añitos de nada, me quedé con este recuerdo:
El día que canté en el Teatro Real (entrada de mi anterior blog que escribí por fascículos y que he unido en uno por si a alguno/a le apetece leerlo/recordarlo).
Sí, tuve la inmensa fortuna de compartir escenario con Alfredo Kraus poco antes de su muerte y en uno de sus últimos conciertos. Podría exagerar y decir que nada más verme me dio un abrazo y me dijo “Hola Zurdo, ¡qué inmenso placer compartir escenario contigo!”. Podría reducir la verdad y decir que sólo estábamos la orquesta, su director, Alfredo y yo, y que cantamos un dúo repartido a partes iguales. Pero no es necesario mentir esta vez, porque el solo hecho de estar junto a él, poder saludarle y cantar a apenas dos metros de mi tenor preferido, al menos para mí es más que suficiente. Ni en el mejor de mis sueños pensé que algo así pudiera suceder.
Sí, ya sé que no tiene tanto tirón Alfredo Kraus, como Cristiano Ronaldo, Kaká o algún participante de Gran Hermano, pero qué queréis que os diga, soy zurdo, ateo, republicano y del Atleti…; más tampoco se me puede pedir.
Ahora, que cada vez canto menos y peor, que ya casi no puedo dedicarle tiempo a una de mis aficiones favoritas, este recuerdo endulza las posibles heridas, y hace que el pasado, como muchas veces, sea motivo de sonrisa; de sonrisa melancólica, sí.
Podría escribir largo y tendido sobre Alfredo Kraus y contaros por qué es mi tenor preferido, pero el calor no invita a ello. En vez de echaros la charla musico-filosófica, os dejo tres vídeos por si os apetece escuchar un poquitín de música clásica:
1. Alfredo Kraus canta No puede ser (es una grabación del día que canté/cantamos con él, por desgracia nuestra actuación no aparece en llutube).


2. Alfredo Kraus canta Pourquoi me reveiller, de la ópera "Werther" (Massenet), uno de los papeles con el que más éxitos consiguió.


3. Alfredo Kraus canta Un aura amorosa de la ópera Cosi Fan Tutte (Mozart) y que la pongo, simplemente, porque es una de mis arias favoritas.