¿Os pensabais que esta vez os ibais a librar de mis características introducciones, tan farragosas como inútiles? Pues esta vez, dos por el precio de una. Voy con la segunda. Desde bien pequeñito he tenido una tendencia natural a tirarme de cabeza en todos los charcos, vamos que soy un practicante acérrimo del “quienmuchoabarcapocoaprieta”, con mayor o menor éxito, según épocas, fuerzas y envergadura de los proyectos. Conozco mis límites y los del calendario, pero aun así me empeño en intentar forzarlos como si fueran elásticos. Y sí, amiguitos y amiguitas, son elásticos, pero tal como ceden unos milímetros engañosamente te rebotan unos metros. De las múltiples facetas actuales, lamentablemente todas confesables, me centraré en dos: escritor, editor y viceversa.
“De mayor quiero ser escritor.” Esta es una de las frases que más repito al día (de las confesables) desde hace mucho tiempo, desde que era pequeño (lo cual no quiere decir que ya sea mayor, no me seáis tocapelotas). A estas alturas sigo aprendiendo a escribir de grandes maestros (gracias a sus libros) y de mí mismo (gracias a mis errores). No me puedo quejar:
Y ahora viene lo del quienmuchoabarcapocoaprieta, ya que me mi faceta de editor (más añadidos), me deja poco tiempo para escribir y para promocionar lo que escribo. Y no, no es una queja, ni mucho menos. Estoy encantado editando, mucho más de lo que me imaginaba. Siempre he tenido una idea muy clara sobre la literatura y el mundo editorial y ahora, a pequeñísima escala, tengo el privilegio de llevar esa idea adelante. No me enrollaré al respecto, porque esto merece, por sí solo, otra entrada de autobombo.
Así, dedico más esfuerzos a promocionar los libros de mis autores (y léase “mis” con cariño) que los míos.
Aparte de la escasez de tiempo, hay otra razón más profunda y oscura que ralentiza el ritmo de las teclas (y no, no es mi zurdera, ¡capullos/as!). Simplemente necesito cerrar una puerta para abrir otra. Sin cripticismos, tengo que superar la etapa “tintaazul” y mirar al futuro (y quizás en ese futuro, sin forzarlo, esa novela resurja del pdf, quién sabe). Tengo como una especie de tapón creativo que tengo que descorchar. Dos novelas largas y dos cortas me están esperando, hartas de chupete y biberón porque ya están bastante creciditas.
Es por ello que lanzo una megaoferta, mi pack zurdo con el que pretendo matar dos pájaros de un tiro: promocionar Relatos metropolitanos y acabar con la edición de La tinta azul de la memoria (hablando en plata, que cuasiregalo la novela).
Y ahora os tengo que dejar, queridos amiguitos y amiguitas, porque parece que noto los primeros efectos del laxante, y el estreñimiento creativo promete convertirse en una diarr… ¡que no llego, que no llego!
PD. Para dudas, consultas, sugerencias, donaciones de todo tipo, amenazas de muerte, anónimos cachondones, intercambio de votos (ejem): latintaazuldelamemoria@hotmail.com
