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3 de septiembre de 2009

Autobombo: Pack zurdo

Lo prometido es deuda, y yo soy muy de pagar mis deudas, sobre todo si no son crematísticas, así que me dispongo a hablar de mí mismo, de mi faceta como escritor, con pudor pero menos. Avisados quedáis, así que luego no me acuséis de propagar la gripe A o de acrecentar la crisis (a la de nervios me refiero, que la económica ya se acrecienta ella solita).

¿Os pensabais que esta vez os ibais a librar de mis características introducciones, tan farragosas como inútiles? Pues esta vez, dos por el precio de una. Voy con la segunda. Desde bien pequeñito he tenido una tendencia natural a tirarme de cabeza en todos los charcos, vamos que soy un practicante acérrimo del “quienmuchoabarcapocoaprieta”, con mayor o menor éxito, según épocas, fuerzas y envergadura de los proyectos. Conozco mis límites y los del calendario, pero aun así me empeño en intentar forzarlos como si fueran elásticos. Y sí, amiguitos y amiguitas, son elásticos, pero tal como ceden unos milímetros engañosamente te rebotan unos metros. De las múltiples facetas actuales, lamentablemente todas confesables, me centraré en dos: escritor, editor y viceversa.

“De mayor quiero ser escritor.” Esta es una de las frases que más repito al día (de las confesables) desde hace mucho tiempo, desde que era pequeño (lo cual no quiere decir que ya sea mayor, no me seáis tocapelotas). A estas alturas sigo aprendiendo a escribir de grandes maestros (gracias a sus libros) y de mí mismo (gracias a mis errores). No me puedo quejar:
-En 2006 publiqué mi primera novela La tinta azul de la memoria. A pesar del escaso apoyo editorial, el libro se vendió relativamente bien y obtuvo buenas críticas (tanto positivas como negativas). Como ya he comentado más de una vez, hace tiempo rompí me relación contractual con la editorial, con lo que los derechos han regresado a mí. De esa edición, ya huérfana, quedan unos 50 ejemplares que sólo se pueden adquirir en La Clandestina. Después, la tinta azul yacerá en estanterías viejas; sin más. O no, quién sabe.
-En 2008 publiqué un libro de relatos, Relatos metropolitanos (crónicas del y desde el metro), un libro que se salvó de la quema de mi feroz autocrítica pero que ha tenido escasa repercusión (aunque sí buenas críticas).

Y ahora viene lo del quienmuchoabarcapocoaprieta, ya que me mi faceta de editor (más añadidos), me deja poco tiempo para escribir y para promocionar lo que escribo. Y no, no es una queja, ni mucho menos. Estoy encantado editando, mucho más de lo que me imaginaba. Siempre he tenido una idea muy clara sobre la literatura y el mundo editorial y ahora, a pequeñísima escala, tengo el privilegio de llevar esa idea adelante. No me enrollaré al respecto, porque esto merece, por sí solo, otra entrada de autobombo.
Así, dedico más esfuerzos a promocionar los libros de mis autores (y léase “mis” con cariño) que los míos.
Aparte de la escasez de tiempo, hay otra razón más profunda y oscura que ralentiza el ritmo de las teclas (y no, no es mi zurdera, ¡capullos/as!). Simplemente necesito cerrar una puerta para abrir otra. Sin cripticismos, tengo que superar la etapa “tintaazul” y mirar al futuro (y quizás en ese futuro, sin forzarlo, esa novela resurja del pdf, quién sabe). Tengo como una especie de tapón creativo que tengo que descorchar. Dos novelas largas y dos cortas me están esperando, hartas de chupete y biberón porque ya están bastante creciditas.

Es por ello que lanzo una megaoferta, mi pack zurdo con el que pretendo matar dos pájaros de un tiro: promocionar Relatos metropolitanos y acabar con la edición de La tinta azul de la memoria (hablando en plata, que cuasiregalo la novela).


Cómpralo por paypal, rápido y seguro.


15,00 € (gastos de envío incluidos para península y Baleares)

Y como dicen en la teletienda, esta oferta no se puede encontrar en librerías, ni siquiera en la mía, es sólo un ofertón literazurdero que durará hasta agotar existencia.

Y ahora os tengo que dejar, queridos amiguitos y amiguitas, porque parece que noto los primeros efectos del laxante, y el estreñimiento creativo promete convertirse en una diarr… ¡que no llego, que no llego!

PD. Para dudas, consultas, sugerencias, donaciones de todo tipo, amenazas de muerte, anónimos cachondones, intercambio de votos (ejem): latintaazuldelamemoria@hotmail.com

18 de septiembre de 2008

La tinta azul de la memoria leída por Mita

Como veis, no soy un tipo de fiar. Soy un escritorzuelo sin palabra que aprovecha la más mínima ocasión para desdecirse.
Debe ser la tercera o la cuarta vez que incumplo mi promesa de no hablar más en este blog de
La tinta azul de la memoria. No sé si es vanidad o no llega a tanto, pero no puedo hallar mayor recompensa que alguien me lea con atención y cariño, más allá de que mis escritos le puedan parecer malos, mediocres o buenos. Y me gusta compartirlo con vosotros, ya que muchos habéis vivido de una u otra forma esta aventura.
Estos días en que mi ánimo navega a uno y otro lado de la línea base de mi autoestima, agradezco todavía más este tipo de gestos. No busco el autobombo, aunque pueda parecerlo y no seré yo el que recrimine al que lo piense, sino un mínimo regocijo interno que me sirva para cargar las pilas.
A lo que iba,
Mita no ha cejado en el empeño de conseguir mi novela, y finalmente la tinta azul fluyó hasta Alemania. Desde que entró por primera vez en mi blog, siempre me ha animado a seguir promocionando la novela, a buscar otra editorial que me ayudara a llegar a más lectores. Sólo por esto, ya le estoy muy agradecido. Ahora ya se ha leído la novela y esto es lo que has escrito sobre ella.
Os dejo con
La tinta azul de la memoria leída por Mita.
¡Muchísimas gracias Mita!

14 de mayo de 2008

Rabia, librerías y libros, viajes y regresos

Rabia, dolor, indignación, impotencia, lástima... Me faltan las palabras para expresar una vez más otro despertar con la noticia de otro atentado mortal de ETA. Quizás el silencio (no la parálisis, sino todo lo contrario), sea la mejor respuesta, porque siento que añadir una palabra más a la lista no sirve para nada, quizás sólo para desahogarme.
La sensación de haber vivido esto una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez..., lejos de provocarme la sedación de la rutina, acrecienta la rabia y el dolor. La lástima siempre es igual de grande.
Las tertulias de periodistas mañaneros con "ya los dijes", con pócimas mágicas, con culpabilidades cruzadas, con análisis recalentados, con oportunismos repugnantes, me recuerdan por qué cada día veo menos la tele. Y eso que todavía no ha llegado la refriega política, que la habrá. Y con menos horas de duelo que antaño.

Ayer estuve en la presentación de un libro con tres amiguitos/as. El acto era en una librería muy especial: El dragón lector. Es una de las pocas librerías especializadas en literatura infantil que hay en Madrid. Es pequeñita pero está muy bien aprovechada, y llevada con mucho cariño por Pilar y José Andrés, con los que estuve charlando (de novato a expertos) y que cerraron el acto en su faceta de cuentacuentistas. Se presentaba la reedición de un libro de Juan Cruz, Serena.
Siento parecer un friki, pero me hizo especial ilusión que Juan Cruz me reconociera y me saludara, que me dijera que los blogueros preguntaban por mí en el blog porque hace mucho que no aparezco, que me dijera que me iba a presentar a una admiradora mía (que finalmente no pude conocer porque cuando me la quiso presentar ya se había ido), que una compañera suya me dijera, "anda, tú eres Mariano, yo también te leo..." Siempre he defendido que pequeñas dosis de vanidad, de egoísmo (palabras tan denostadas), lejos de ser malas, ayudan a andamiar la autoestima, cosa harto necesaria que ocurre pocas veces.
Estábamos rodeados de libreros y editores (Juan Cruz me animó a hacer relaciones para el tema de la librería), pero uno de mis defectos es la timidez en ese tipo de situaciones. Además, confesaré aquí, que llevaba para la ocasión, bien guardadito en la cartera, un ejemplar de mi ya huérfana de madre (de editora) La tinta azul de la memoria. El ejemplar sigue en la cartera, huelga decirlo, y no fueron pocas veces las que me imaginé a mí mismo caminando hacia la directora de Siruela o hacia el director de Santillana, que allí estaban, novela en ristre y con cara de "buenas tardes, te voy a hacer un favor porque te voy a dejar leer una novela que no tendrás más remedio que publicar". Otra vez será. O no. La mezcla de pasar página y las ganas de conseguir un mejor trato para mi novelilla aún siguen con su pulso con ambos brazos en ángulos de noventa grados. ¡Editores y editoras, venid a mí!

Estos días son una maravillosa locura. No tengo ni un minuto libre. Cuando no estoy hablando por teléfono, estoy andando hacia algún sitio, o estoy andando mientras hablo por teléfono. Ayer llegó el primer pedido a la librería y hoy llegará el segundo. No sé bien describir las sensaciones que estamos viviendo (las sensaciones compartidas generan una energía impresionante). Sólo puedo decir que son todas positivas y que esto huele a algo bonito y duradero (lo de duro se cae por su propio peso, eso ya está echado a la espalda). Estoy sacando ratitos para escribir (estoy acabando un libro de relatos) y para leer (estoy acabando La tregua, de Benedetti). Lo malo es que tengo poco tiempo para actualizar el blog y menos aún para leeros (esto ya lo he dicho varias veces en los últimos tiempos, pero no por pesado deja de ser menos cierto). Echaros de menos, espero que sirva de algo. A mí me sirve.

Mañana me voy a Holanda con mi coro. Daremos un concierto en Naarden el viernes y en Ámsterdam el sábado. Y a partir del domingo, y hasta el miércoles, haré el turistón con unos pocos del coro. Intentaré cargarme aún más las pilas, porque a la vuelta me espera mucho trabajo. Y estoy deseando enfangarme en él.
Y encima te voy a echar de menos. Mucho. Es la primera vez que me voy de viaje y ya estoy deseando volver.

Nos vemos el miércoles 21. Lo de siempre, que me reguéis las plantas, que hay cervezas frías en la nevera y que hasta la vuelta.
Besitos/azos

17 de abril de 2008

Un último acto de vanidad

Permitidme un último acto de vanidad ligado a La tinta azul de la memoria (que en otros aspectos supongo que desarrollaré más vanidades y miserias sin mesura).
La última crítica a mi novela llega de la mano de Escriptorum54 en su blog Ad libitum.
Prometí no hablar más de la novela en este blog, pero es que soy un ser defectuoso y tiendo a retractarme de mis propias decisiones. Ahora que la novela se ha quedado huérfana de editorial (¡EDITORES/AS OS ESTOY ESPERANDO CON LOS LOMOS ABIERTOS!) me hace especial ilusión cualquier cosa que suceda alrededor de ella. Pero esto no es cualquier cosa, es la crítica de una colega, de una escritora que ya ha publicado varias novelas y que acaba de terminar la última.
Elena, simple y llanamente muchísimas gracias.

11 de marzo de 2008

12 de marzo, comienzo y punto y ¿aparte? de La tinta azul

Hoy me siento muy raro; bueno, como siempre que me aproximo a los 12 de marzo. Bueno, para no faltar a la verdad me siento raro desde las 14:47, hora a la que he recibido el mail. Se me acumulan un montón de sensaciones, casi todas positivas, que corretean nerviosas ocupando todas las diagonales posibles de mis entendederas, chocándose entre ellas y contra las paredes de la sesera. Las coincidencias no sólo existen, sino que aparecen en momentos claves para aumentar la confusión. No, no me miréis así porque de sobra sé que no estáis entendiendo nada. Haré un ejercicio de descontorsionismo, para ver si consigo recolocar todo en su perfectamente estirado y en su sitio:
Mañana hará un año que presenté en sociedad La tinta azul de la memoria (ver
aquí, aquí y, sobre todo (porque es un vídeo) aquí). Es cierto que la novela había nacido meses atrás, pero ese día fue fundamental para ella y para mí. No exagero si digo que, sin duda, es uno de los días más importantes de mi vida, por las dosis de cariño que recibí y porque significó el comienzo de la realización de un sueño. Desde entonces se han sucedido cosas maravillosas mezcladas con algún sinsabor, que no ha empañado en absoluto el balance global de este año. Muchos más lectores de los esperados (unos cuantos de vosotros) y con críticas preciosas, más apariciones en prensa de las previstas (porque no tenía prevista ninguna) y un blog (más bien dos) que se desligaron de la novela para ser el hogar del Zurdo y que me ha permitido conocer a gente estupenda. ¿En el lado amargo? No, no es lo que estáis pensando. Vender poco estaba dentro de lo lógico. Es más, diría que me han leído (vender suena mal, aunque sea necesario) muchas más personitas de las que yo podía imaginar. Vivir los primeros pasos en el dificilísimo entramado editorial y comercial no ha sido negativo, todo lo contrario, lo he disfrutado como un niño pequeño, consciente de que es una larga etapa que hay que superar si quieres avanzar. Algunos afortunados con más talento o con mejores padrinos se pueden permitir el lujo de saltarse unas cuantas etapas. Yo no, ni ganas. El sinsabor real ha sido no sentirme apoyado ni por la editorial ni por la distribuidora (más que no sentirme, es que es un hecho cierto que no me han apoyado). Ha sido duro sentirme solo en este proyecto que se suponía que era de varios. Bueno, solo nunca he estado, porque muchos de vosotros os habéis implicado de lleno en el proyecto y habéis sido mis mejores comerciales, mis mejores críticos (no por las alabanzas en sí, sino por la hondura y calidez de las críticas) y mi paño de lágrimas. Aun así, tengo que agradecer a la editorial el haber confiado en mí y el haberme regalado una magnífica edición, de la que no tengo ningún pero (aunque nos costó por ambas partes llegar al resultado final).
Visto lo visto, quería recuperar La tinta azul de la memoria para mí y la misma editorial se ha anticipado proponiéndome rescindir el contrato que nos unía, rescisión que se producirá en escasos días. Y ha sido hoy, justo un año después de su presentación. Y aunque lo quería, la sensación es rara. Es como finiquitar una parte del proyecto por la vía rápida. ¿Consecuencias? Que si alguien quiere un ejemplar de mi novela me lo tendrá que pedir directamente a mí (y lo siento por los antiguos compradores, pero se ahorrarán unos cuantos euros). ¿Ventajas? Que puedo hacer lo que quiera con la novela, incluso intentar editarla de nuevo en una editorial más grande y que apueste más por los autores que por sus propias obras. Así que... ¡editores y editoras, navegad por la blogosfera, buscadme, encontradme y publicadme! (por intentarlo, que no quede).
Tengo una sensación rara, sí. Quizás sea el momento de pasar página de verdad y dedicar todas las fuerzas a la siguiente novela (que no es porque sea mía pero promete), y utilizar los ejemplares que me quedan de la tinta únicamente como escalón para tomar impulso. El tiempo y los editores lo dirán (sigo insistiendo, como veis, hombrepordios).
Los 12 de marzo siempre me han pasado cosas extraordinarias, muchas extraordinariamente buenas, que siempre guardaré en la memoria, y otras bastante malas, que nunca olvidaré. Mañana no podía ser distinto. Aparte de recibir la carta de libertad, como los futbolistas, mañana por la tarde va a pasar algo muy importante (importante y bueno) que por desgracia no puedo compartir aún con vosotros, pero os mantendré en la ignorancia por poco tiempo. Así que toca vivir otro 12 de marzo intenso.
Por cierto, se me olvidaba: mañana, 12 de marzo, es mi cumpleaños.

18 de enero de 2008

Un añito, el momento para pasar página

Ayer hizo un año. Yo es que para las fechas tengo la memoria de un paramecio, o incluso menos. Si no llega a ser por Vitruvia (gracias guapa) se me pasa la efeméride. Tal día como ayer, pero del 2007, una imprenta rompió tintas tras un parto de elefanta y parió sin epidural la primera edición de La tinta azul de la memoria, 1.200 ejemplares (ríete tú de los quintillizos) con unos cuantos puntos de sutura en sus lomos. En realidad es una fecha de mentirijillas porque se amañó para que la edición fuera de enero del 2007. El parto en la clandestinidad se produjo aproximadamente un mes antes. Es una práctica común por cuestiones aburridas de stock, almacenamiento, inventarios y cuestiones editoriales que no vienen al caso.
El caso es que el 17 de enero es la fecha oficial y me alegro de que así sea, porque coincidió con que ayer fue un día importante. La aventura en sí no la puedo compartir con vosotros, todavía, pero la felicidad y la emoción desde luego.
Aunque os haya dado el coñazo durante este año sobre las peripecias de mi primera novela, me cuesta mucho hablar de mí y de mis cosas. Temo que no suene creíble, pero es así. Me cuesta pero es algo inevitable (según mi editor lo tendría que haber hecho mucho más, y lo mismo tiene razón, pero cada uno es que como es y tiene sus carencias, aunque se halle inmerso en ese proceso que algunos llaman enriquecimiento personal). Mi departamento de marketing, promoción y ventas se reduce a mí. Bueno, eso es lo que pensé el día que me llegaron a mi casa las primeras cajas llenas de novelas... Tras el subidón inicial pensé en la receta ideal para comerme todos esos libros sin indigestarme. Todo ha sido tan duro como pensé; o un poco más. Pero todo ha sido mucho más bonito de lo que había soñado (y admito que me llaméis cursi a coro, sin problemas). Poco a poco, mi departamento de marketing, promoción y ventas fue ampliándose, sobre todo en la blogosfera, y muchos de vosotros os habéis convertido en improvisados comerciales a través de un montón de
entradas llenas de cariño en forma de crónicas, críticas, entrevistas, anécdotas... ¿La última sorpresa? Pues la leí ayer mismo en el blog de Ana. Ayer fue un día denso, desde luego. Me cuesta expresar lo que siento cuando hago zapping por los blogs y en uno de ellos leo que alguien se ha molestado en ir a una tienda, buscarme (tarea nada sencilla, como muchos habéis podido comprobar), y tras encontrarme empieza a leer la tinta azul con esa emoción extra que supone leer algo de alguien al que blogconoces. Esta vez fue en Barcelona, otra vez en esa preciosa ciudad. Antes fue en los Madriles, en Vigo, en Santander, en Almería, en Badajoz, en Valencia, en Berlín, en Granada, en Pamplona, en...
Hace un año y ya va siendo hora de pasar página. En cierto modo es lo que pretendía al abrir este nuevo blog. No sólo de una novela vive un escritor (aunque la mitología literario-bohemia está llena de escritores mono-noveleros). La vida de una novela sin promoción no suele ir más allá de un año y es bastante inestable e intermitente, porque pasan cosas que la sacan del olvido y que la hunden en él. En el caso que me ocupa, un repunte bloguero por vuestra parte y la aparición en el
EP3, parece que alargarán un poco más su vida, pero a partir de ahora sólo hablaré de la novela en su casa natural, a no ser que ocurra algo de cierta trascendencia que, sinceramente, no espero.
Literazurda se independiza pues de la tinta azul (nunca del todo, como cuando uno abandona el nido pero lo tiene muy presente) y si hablo de mi novela, será de la próxima, de la okupa que usurpa en estos momentos mi hemisferio literario, la misma que campa a sus anchas por toda mi casa, llenándola de notas por cada rincón, de libros de consulta, de esa maravillosa lista de informantes que estoy confeccionando y que en breve empezaré a entrevistar.
Bastante lacrimógeno me he puesto ya, como para despedidas teatrales y agradecimientos colectivos, así que dejaré las gracias para seguir dándolas uno a uno y me despido con un simple hasta mañana.

11 de enero de 2008

La tinta azul y el Zurdo en EP3

Que no, que no han sacado un juego de zurdos con bolígrafo para la plei ni para la wii, que es que han colgado una reseña sobre mi novela en el apartado de blogs del EP3 de El País.
Anonadado, estupefacto y agradecido me hallo.
Aunque ahora sale en portada como actualidad, os dejo el link directo para que alucinéis conmigo:
http://blogs.ep3.es/ep3/2008/01/la-tinta-azul-d.html
Seguiremos informando. Glub.
Besitos/azos.
ACTUALIZACIÓN. Simplemente muchísimas gracias a todos por el cariño y la alegría compartida. Vivir toda esta aventura en compañía es un lujo impagable.
Y para colmo, pues me llega otra maravillosa crítica, esta vez desde La pequeña saltamontes.
Si alguno me tacha de ególatra, vanidoso o narcisista, no me quedará otra que darle la razón...
Y para colmo de los colmos, me encuentro esta otra maravillosa crítica de Irreverens...

4 de enero de 2008

Me llegó mi primer regalo de reyes...

Entre el pudor y la emoción os pongo un enlace al blog La mujer justa, uno de los alter ego de Desesperada, blog que, por cierto, aprovecho para recomendar, ya que en él podréis disfrutar de magníficas críticas sobre un montón de obras literarias.
Pues eso, que os dejo con su última crítica. Esta vez le tocó el turno a La tinta azul de la memoria, de un tal Mariano Vega:
http://lamujerjusta.blogspot.com/2008/01/la-tinta-azul-de-la-memoria-2006.html
Muchísimas gracias Deses....

23 de noviembre de 2007

Breves sobre la tinta azul

Pues sí, pues sí... ¡Vigo existe! La tinta azul de la memoria ha conseguido fluir por fin hacia tierras gallegas, que me lo ha chivado un pajarito... Muchas gracias a esos blogueiros tan riquiños por el interés y la paciencia.
Y una nueva aparición en la prensa local de la zona norte de Madrid. Poco a poco. Qué gran lema y qué difícil de digerir...
Seguiremos informando.